Economía en tiempos de pandemia

OPINIÓN. En los países actualmente están produciendo una menor cantidad de bienes y servicios que al inicio de la pandemia, indefectiblemente las compras externas de cada una de ellas serán menor. Es de esperar entonces menores niveles de comercio internacional y por lo tanto menores niveles de exportaciones agregadas a nivel global.


El mundo aún se encuentra en plena pandemia. Ninguna economía, ni siquiera China, que fue la primera en sufrir el impacto del Coronavirus hacia fines del 2019, ha logrado aún recuperar sus niveles de producto existentes antes de la misma. Surge la pregunta entonces sobre qué mundo nos depara económicamente hablando y qué contexto habrá que transitar.

Todas las economías del mundo económicamente relevantes se han contraído al día de la fecha. Es decir, actualmente están produciendo una menor cantidad de bienes y servicios que al inicio de la pandemia. Ergo, indefectiblemente las compras externas de cada una de ellas serán menor. Es de esperar entonces menores niveles de comercio internacional y por lo tanto menores niveles de exportaciones agregadas a nivel global.

En países no emisores de moneda mundial como Argentina esto significará menores ingresos de dólares por dicha vía, por lo menos hasta que los niveles de actividad económica global se recuperen. Como mencioné anteriormente dicha recuperación será lenta y no en forma de V.

En otro contexto, el jueves el presidente de la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos Jerome Powell anunció que mantendrá por “un tiempo” bajas tasas de interés y tolerará niveles más elevados de inflación, dando así prioridad al empleo. Hay que recordar que la tasa de desempleo en EEUU ronda el 10% cuando antes de la pandemia se ubicaba en niveles inferiores al 4%.

Para Argentina la ventaja de bajas tasas de interés en los Estados Unidos es que se reduce relativamente el nivel de tasas locales necesario para disminuir la formación de activos externos. En otras palabras, no acelera la salida de capitales. Ergo, dejando todo lo demás constante, así como la caída de las exportaciones perjudica a la Argentina la baja de tasa de interés por parte de la FED la beneficia.

Por otro lado, finalizado el canje de deuda bajo ley local e internacional aparentemente con altos niveles de aceptación según los pronósticos del Ministerio de Economía, queda aun negociar con el Fondo Monetario Internacional. Esta última negociación, al igual que la finalizada con los acreedores privados a inicios de agosto, es fundamental dado determinará cuántos dólares deberá destinar Argentina en los próximos años para el pago de su deuda externa y por lo tanto influirá sobre cuántos dólares quedan disponibles para otro tipo de conceptos: importaciones necesarias para el funcionamiento de la economía, remisión de utilidades al exterior, atesoramiento por parte de las familias, etc.

En conclusión, en los próximos meses Argentina deberá transitar un mundo con menores niveles de comercio internacional, bajas tasas de interés por parte de la Reserva Federal y afrontará menores niveles de pago de deuda externa a corto plazo. La forma en que el estado gestione las limitaciones y beneficios que se producen con el movimiento de dichas tres variables afectará directamente la famosa restricción externa argentina y por ende el potencial de crecimiento en el corto y mediano plazo de la economía.

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