Violencia institucional: "Durante la cuarentena se incrementó el despliegue represivo"

EPD dialogó con Ismael Jalil, referente de la Correpi, sobre el brutal ataque policial a la familia Qom y el crimen del trabajador rural Luis Espinoza en Tucumán cometido por agentes de la fuerza provincial.

A raíz de los sucesos de violencia institucional que sucedieron en Chaco con el ataque a la familia Qom y con el asesinato del trabajador rural a manos de la policía tucumana, El País Digital dialogó con Ismael Jalil, referente de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi).

El abogado afirmó que durante la cuarentena "se incrementó el despliegue represivo", destaca el repudio de Alberto Fernández a estos episodios pero sostiene que "esto no modifica la concepción de una política de Estado que caracteriza a la represión".

Luego de la trascendencia que tomaron los casos de violencia institucional en Chaco y Tucumán, pensás que durante la cuarentena se incrementaron este tipo de episodios o es una continuidad de lo que viene sucediendo?   

En ambos casos, la cuarentena y el aislamiento han sido telones para ocultar lo que es una práctica habitual. Sin duda que bajo la excusa de la cuarentena se incrementó sensiblemente el despliegue represivo (que no sólo se expresa con hechos de semejante brutalidad) además de los muertos hay detenciones por doquier, rigoreos y verdugueos al por mayor entre otras cuestiones.  No hay un antes y un después sino una continuidad específica que no tiene que ver con la caracterización del gobierno sino con el despliegue represivo del estado. Claro que esa continuidad no significa que todo sea lo mismo, aquí si juega lo de los gobiernos, por ejemplo: separar inmediatamente de sus cargos a los implicados es una diferencia, no reivindicar lo que han hecho es otra, y así en otras cuestiones que no por secundarias resultan menos importantes . Pero la política represiva estatal se descarga y recae sobre el cuerpo de los mismos de siempre, en eso no hay la más mínima diferencia. En lo que debemos reparar es en que la policía está preparada y destinada a disciplinar y estos casos se enmarcan ahí. Esa "tarea" es una combinación de recursos legales e ilegales, y la respuesta en general es la impunidad. La naturaleza de la desaparición de Espinoza y los ultrajes sobre los Qom han tenido un denominador común: la inmediata visibilización y desnaturalización que hicieron los allegados primero y gran parte del pueblo después. Una conclusión compartida por todos nosotros es que estos casos son los que se alcanzan a ver pero que hay mil más que quedan en la oscuridad. Una vez más el rol protagónico de la solidaridad y conciencia popular es definitorio.

¿El repudio de Alberto Fernández marca una diferencia con el Gobierno anterior? ¿Cómo evalúas la gestión del Gobierno en materia de seguridad?

El repudio de Alberto Fernández es claramente una diferencia con la administración anterior que, por ejemplo, recibía y reivindicaba a Chocobar. Pero cuidado con pensar que eso modifica la concepción de política de estado que caracteriza a la represión. También Alberto Fernández felicitó y hasta pagó adicionales no remunerativos a esas mismas fuerzas de seguridad cuando comenzó la cuarentena, sabiendo perfectamente qué es lo que hacen. No es que se le escapó un loco suelto o que haya una manzana podrida, hay una cuestión delegativa institucional que hace que un modelo social (injusto, inequitativo, lleno de privilegios para unos pocos) requiera de un modelo policial que lo custodie así como lo custodian. Todos estos casos finalmente revelan la improcedencia de postular un modelo de policía de cuidado por sobre el punitivo y de castigo. Es absurdo pensar que un hipertrofiado estado policial y punitivo pueda repercutir favorablemente en la cotidianeidad de aquellos a los que destina su persecución.

¿Qué pensás del aislamiento total dispuesto en barrios populares, como es el caso de Villa Azul?

El virus llegó a las barriadas, había que tomar medidas para evitar que se multipliquen los casos como la compañera Ramona de la 31 (recordemos que rompió el blindaje mediático de Larreta, el responsable de su muerte y de la situación de los pobres en CABA). Villa Azul entonces expresó  una política sanitaria positiva , con muchas medidas necesarias, desde la cuarentena a la ampliación de infraestructura hospitalaria,  y el trabajo extraordinario de los trabajadores de la salud aunque no siempre debidamente reconocido y resguardado. Pero también en  VILLA AZUL el protagonismo lo tuvo Berni con sus 600 policías (a razón de uno por familia) desde cuándo una medida sanitaria debe ser anoticiada, comandada y centralizada por un ministro de seguridad mientras que la ayuda concreta a la Villa llegó ( parcialmente) varios días después? Por qué el uniforme antes que el guardapolvo? Por qué la reglamentaria antes que la olla?Algo más que lo simbólico jugó allí. El cuidado en las barriadas es imperioso pero se debe hacer considerando al vecino como compañero y no como enemigo a quien le van a ocupar su territorio. La derecha juega a flexibilizar justo ahora que el virus entró en los barrios. No dejar librada a su suerte a la gente no signifca disciplinarlos, ambos criterios están muy marcadas por una cuestión de clase.

¿Cómo ves lo que sucede en Estados Unidos, creés que hay una doble vara en un sector de la sociedad argentina para condenar lo que pasa allá y tener otra mirada sobre los episodios de este tipo que ocurren en nuestro país?

Lo de EEUU y lo de acá yo lo miro desde el acto represivo en sí mismo. No veo ninguna doble vara en ese sentido. Claro que el contexto allá tiene otras implicancias, pero el fenómeno represivo es el mismo: se descarga sobre pobres, migrantes, trabajadores, ocupados y no, disidentes, etnias, etc. El negro allá es nuestro "marrón" aquí. La doble vara en todo caso es en la percepción de ciertos sectores que dicen: qué barbaridad el racismo! pero nunca los vas a escuchar decir basta de represión!

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