Dos casos y un mismo problema: abuso policial en Tucumán

El caso de Walter Ceferino Nadal, presuntamente asfixiado como George Floyd tras ser detenido en la capital provincial se suma al caso del trabajor rural Luis Espinoza y otras denuncias.


Las noticias de casos de abuso policial en Tucumán se repiten. Tras el asesinato del trabajador rural Luis Espinoza en manos de agentes vestidos de civil en mayo, este fin de semana se produjo una nueva muerte en la que estuvieron implicados efectivos de la policía provincial, quienes al reducir a un hombre de 43 años tras un presunto robo lo asfixiaron, en una maniobra que recordó a George Floyd, el afroamericano asesinado por policías de Minnesota, Estados Unidos. 

Otros hechos menos graves, pero que hablan de la misma problemática, fueron las denuncias por parte de taxistas que aseguraron que la Policía local los obligó a entrar a la provincia, en el límite con Santiago del Estero, para después detenerlos y cobrarles una multa por no tener determinados permisos de circulación. 


Caso Walter Ceferino Nadal

El miércoles 24 de junio, en pleno centro de la capital provincial, San Miguel de Tucumán, un hombre le dijo a la agente de la división de Patrulla Urbana Jessica Gómez que Walter Ceferino Nadal (43 años) le había robado. Fue entonces que la policía pidió refuerzos y comenzó a perseguirlo. 

Al llegar a la siguiente cuadra, ella y sus tres compañeros, el oficial Cristian Gómez y las agentes Diana Suárez y Claudia Vizcarra, se encontraron con que el sospechoso ya había sido reducido por los policías Josué Molina y Melanie Mariel Caliva.

Según la versión policial, Nadal comenzó a sentirse mal cuando lo llevaron detenido a la Seccional 1 y luego fue trasladado al Hispital Padilla, donde finalmente murió. De acuerdo al informe, el hombre falleció como consecuencia de un infarto que había sufrido cuando intentaba escapar. 



Sin embargo, las declaraciones de los testigos contradicen esa historia. Uno de los presentes, que pudo ver toda la secuencia, aseguró que el efectivo presionó el cuello del supuesto delincuente contra el suelo, mientras la víctima le decía que no podía respirar. Muy similar a lo que muestran los videos del caso George Floyd en Estados Unidos, quien falleció luego de que le aplicaran una maniobra similar para detenerlo y lo dejaran sin aire por varios minutos. 

La autopsia, finalmente, le dio la razón a los testigos: Nadal falleció luego de ser asfixiado y presentaba lesiones en el cuello. "Eran dos efectivos los que lo redujeron. Uno de ellos tenía su rodilla en la nuca. El hombre que estaba en el piso le decía ‘me falta el aire, me falta el aire’ , pero ellos no lo soltaron", sostuvo el testigo en declaraciones al diario local La Gaceta. 

"Al parecer, los policías parecían no creerle que no podía respirar. En un momento el hombre se quedó callado y se puso blanco. Ahí los efectivos se asustaron y pidieron ayuda. Llegaron los de las motos del 107, lo reanimaron y recién lo llevaron en una ambulancia", agregó la persona que presenció el hecho. 

Un video que se hizo viral en redes para denunciar el abuso policial muestra el momento en el que los policías trataban de reanimar a Nadal, ya completamente inconsciente, con acciones de RCP.

Desde el Ministerio de Seguridad Pública de Tucumán aseguraron que colaborarán con la investigación y que apoyarán "cualquier resolución" judicial del caso, al tiempo que garantizaron que serán "inflexibles" si se encuentra que uno o más agentes incurrieron en un abuso policial. 

"Somos enérgicos e intransigentes con quienes cometen delitos, no tenemos dobleces. Por eso seremos inflexibles con los responsables de este hecho y serán separados inmediatamente de la fuerza en caso de que la Justicia los encuentre responsables", manifestó el subsecretario de Seguridad, José Ardiles.


Caso Luis Espinoza

El 15 de mayo pasado, Luis Espinoza y su hermano Juan volvían a caballo hacia el paraje de Rodeo Grande luego de cobrar un dinero en el correo de Monteagudo, un pueblo vecino. A unos 800 metros de allí, un grupo de policías de esa segunda localidad, vestidos de civil, irrumpieron en un campo para evitar una carrera de caballos ilegal, en pleno aislamiento social por la pandemia del coronavirus decretado en el país. 


Ni su madre podrá verlo porque él va a volver en un cajón cerrado ...


Cuando Juan y Luis iban por un camino rural, un grupo de policías en dos autos y una moto los cruzaron y comenzaron a perseguirlos. "Iba por el camino y ellos venían por atrás a los tiros. El caballo se asustó, se cortaron las riendas y me tiró. Y llegaron cinco disparando, y me empezaron a pegar y me decían: ‘Te voy a matar’", contó Juan. 

Luis, que iba un poco más adelante, se volvió y comenzó a gritar que dejaran de pegarle, sin comprender la situación. "Venían de civil, no sabíamos que eran policías. No han dicho nada, ni ‘alto, policía’, ni nada. Ellos me empezaron a pegar, y pegar... Me querían esposar para atrás", agregó el hermano de la víctima.

Cuando su hermano intentó defenderlo, lo último que vio Juan es a un policía que levantó su mano y le apuntó con una pistola. Luego, se desmayó, posiblemente por un golpe. Luis recibió un tiro en la espalda, supuestamente por parte del oficial José Morales, y Juan, tras varias horas esposados, fue liberado, sin que le dijeran nada. 

Además de Morales, por el hecho están detenidos Rubén Montenegro (subcomisario) y los efectivos Miriam González, René Ardiles, Víctor Salinas, Carlos Romano, José Paz, Gerardo González Rojas y Claudio Zelaya, así como a Fabio Santillán, vigía ciudadano de la comuna de Monteagudo.

Pero no quedó allí. González Rojas se fue rápidamente del lugar, mientras que Ardiles, Paz, Romano y Salinas se encargaron de servir como vigilantes para asegurarse de que nadie descubriera el asesinato. De acuerdo a la fiscalía, el efectivo que se había ido regresó al lugar en una camioneta Chevrolet Silverado, conducida por el aprendiz González, colocaron el cuerpo de Espinoza en una bolsa y lo cargaron en el VW Fox del subcomisario Montenegro.

Para ocultar el crimen, trasladaron el cuerpo hasta la comisaría de Monteagudo, le quitaron la ropa, envolvieron el cuerpo en una colcha color y un plástico, lo ataron con cables, unos trozos de soga y por último con cinta de embalar; y Montenegro, Morales, González Rojas y Zelaya viajaron 100 kilometros para deshacerse del cuerpo. Lo hicieron en un precipicio en la localidad catamarqueña de La Banderita. 

 

Taxistas

Si bien no se trata de crímenes, y se parece más a una "avivada", también se trata de abuso policial. Según denunciaron varios taxistas, al llegar al límite entre Santiago del Estero y Tucumán, la Policía de esta segunda provincia los obligó a cruzar la frontera e ingresar a territorio tucumano. 

En plena pandemia, una vez dentro de esa provincia fueron detenidos y les secuestraron sus autos por no contar con los permisos locales necesarios para circular. Fueron alojados en hoteles o complejos preparados para albergar casos sospechosos de Covid 19.

Luego de ser sometidos a hisopados, se les inició una casa penal por haber violado la cuarentena y, frente a ese panoraba, la Policía y autoridades locales les informaron que las opciones eran enfrentar un juicio o pagar una multa, que en algunos casos llegó a ser de 45 mil pesos. 




El lápiz verde