Dólar y Pandemia: atacar la enfermedad y no los síntomas

OPINIÓN. No hay diferencia para la toma de decisiones a la hora de dolarizar o no una posición, si el precio del dólar es 145 o 150, sino que la decisión depende de cómo el mismo efectivamente se mueve y cómo se espera que se vaya a mover.


Cómo saber si las medidas implementadas el jueves, tanto impositivas, monetarias y cambiarias van a alterar la magnitud de los flujos de formación de activos externos, así como la liquidación de divisas de productores agrícolas, o lo que es lo mismo, la demanda de dólares por motivos financieros y/o la oferta de dólares del sector agropecuario. A continuación, algunos lineamientos generales.

Por un lado, se redujeron retenciones a la exportación del complejo sojero para las liquidaciones que se realicen antes de Enero de 2021. Efectivamente, dejando todo lo demás constante, hay una ganancia monetaria para los productores y sería conveniente liquidar exportaciones ahora y no en el 2021. Ahora bien, si la devaluación y las expectativas de devaluación de la moneda desde Enero de 2021 en adelante son mayores a las existentes de acá hasta fin de año entonces será conveniente liquidar en el período posterior al de beneficios impositivos. En otras palabras, si las expectativas de devaluación son mayores a partir de Enero de 2021 y/o no se cree que el Banco Central podrá mantener el valor del dólar en una valor relativamente estable no sería conveniente liquidar exportaciones, por lo menos desde un punto de vista estrictamente financiero.

Por otro, algo similar ocurre con la demanda de dólares. Si al comprar un dólar hoy estimo que la devaluación esperada (o la cantidad de pesos que voy a recibir por cada dólar) en un período determinado de tiempo es superior a conservar pesos y obtener a cambio un interés en pesos, entonces la demanda de dólares será sostenida. Es decir, se demandarán dólares y no pesos para la conformación de carteras.

Finalmente, notar que el problema de demanda de divisa es de tendencias y no de niveles. En otras palabras, no hay diferencia para la toma de decisiones a la hora de dolarizar o no una posición, si el precio del dólar es 145 o 150, sino que la decisión depende de cómo el mismo efectivamente se mueve y cómo se espera que se vaya a mover. En otras palabras, de nada sirve intervenir en los mercados, ya sea ofertando dólares a un determinado tipo de cambio y/o bonos en dólares a un determinado valor, para hacer bajar su cotización si efectivamente, y tendencialmente en las expectativas, el dólar se sigue moviendo más rápido que la tasa de interés. A corto plazo podría haber una pérdida de valor para un inversor que compró a 150 cuando luego cotiza a 145, pero la misma será recuperada durante las siguientes jornadas si no se cambian los fundamentales que determinan las tendencias.

En conclusión, la oferta y demanda de dólares por los diferentes sectores de la economía, depende por un lado de un factor objetivo: la relación entre la velocidad a la que se mueve el dólar respecto a la tasa de interés. Y por otro, de un factor subjetivo: la devaluación esperada. Si las mismas conjuntamente son mayores a la tasa de interés, entonces independientemente del valor del dólar hoy, será conveniente dolarizar carteras antes que mantenerlas en pesos.

Ergo, la política monetaria y cambiaria se tornan fundamentales ya que de ellas dependerá la capacidad del BCRA para influir sobre la demanda y oferta de dólares y en consecuencia sobre la capacidad de acumulación de reservas, que luego permitirán acelerar la tasa de crecimiento de la economía, así como las respectivas importaciones necesarias para el funcionamiento de la misma. Por tal razón es importante que dichas políticas se orienten a garantizar un rendimiento a mantenerse en pesos superior al de posicionarse en dólares.

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