Diplomacia Pública y Twitter

OPINIÓN. Los estudios sobre Diplomacia Pública Digital, crecen cada vez más a medida que las cancillerías, embajadas y diplomáticos se suben al uso de redes sociales con el propósito de dialogar con la ciudadanía de manera desjerarquizada.

Días atrás la Embajada de Gran Bretaña en Argentina fue noticia por la manera poco convencional en la que anunció la nueva edición de las Becas CheveningLos medios nacionales se hicieron eco de un divertido hilo de memes que con humor presentó la información central del prestigioso programa para cursar estudios en el Reino Unido. 

El hilo de memes es realmente divertido, se publicó el 9 de septiembre al mediodía y al verlo recordé el artículo que Daniel Aguirre Azócar y Matías Erlandsen publicaron en 2018 en la Revista Mexicana de Política Exterior. Allí, estos dos investigadores chilenos analizan la Diplomacia Pública Digital en América Latina, sus oportunidades y desafíos, con especial énfasis en el uso de Twitter.

En este caso, me permito decir que no se trata de ocurrencia esporádica de la Embajada sino que viene en la misma línea de comunicación que administra con criterio el embajador Mark Kent. En términos de Comunicación Internacional se lo denomina Diplomacia Pública Digital, y si hablamos de Twitter es Tuiterdiplomacia.

En esta línea, el Embajador se sumó al hilo con un twitt de felicitaciones al equipo de comunicación y también hubo bromas, más memes y una lluvia de elogios para la figura del CM a cargo de la cuenta.

Daniel Aguirre Azócar explica que “en su definición más estricta, la diplomacia pública implica interactuar con públicos extranjeros apelando a valores políticos y culturales que sean lo suficientemente atractivos” con el objetivo de legitimarlas.

Lo cierto es que los estudios sobre Diplomacia Pública Digital, crecen cada vez más a medida que las cancillerías, embajadas y diplomáticos se suben al uso de redes sociales con el propósito de dialogar con la ciudadanía de manera desjerarquizada.

Los autores plantean que la comunicación le ha dado una inyección revitalizadora a la diplomacia en general y que la transformación que generaron las redes sociales en las sociedades modernas es tan profunda que el servicio exterior no puede mantenerse al margen.

Así, en sociedades que reclama cada vez más transparencia y participación, la diplomacia no tiene más alternativa que adaptarse, abrirse a la participación y la conversación con la ciudadanía. Este es pues un proceso de transformación notable ya que históricamente, según remarcan los autores, la diplomacia tradicional estaba marcada por el secretismo.

En cuanto a las becas, son una de las herramientas más importantes que tienen los gobiernos en términos de diplomacia pública. Habilitan procesos de promoción de la cultura, las instituciones y los valores de los países en el mundo. Los interesados saben que es un universo complejo, en el que hay que indagar, dedicarse y sobre todo estar atento a las fechas.

En eso, la decisión de abrir la convocatoria de esta manera, en redes sociales y con un gran sentido del humor, fue un verdadero acierto no solo porque la viralización amplió el alcance de la difusión de la propuesta sino porque además obtuvieron una buena resonancia en los medios.

Por último, los autores señalan que en América Latina “11 países (al momento de publicar artículo) cuentan con una política pública digital, que se ha hecho evidente, ya sea mediante un documento con carácter legal, o bien, en el marco de un discurso oficial”, así como Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea.

Por eso, como se trata de un proceso que está en curso y tiene mucho por delante siempre es interesante mirar las experiencias de comunicación de las cancillerías y las embajadas porque permite aprender e inspirarse.

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