Deportan de España a otro hincha, esta vez, de River

Se trata de Christian Ghisletti, quien tiene derecho de admisión desde hace varios años. Al igual que Mazzaro, de Boca, el exintegrante de Los Borrachos del Tablón deberá regresar al país.

Tras la deportación del barra brava de Boca Maximiliano Mazzaro, las autoridades españolas le prohibieron hoy el ingreso a Christian Ghisletti, integrante de la facción disidente de Los Borrachos del Tablón, quien tenía derecho de admisión pero igual viajó a Madrid para intentar estar presente en la superfinal del domingo. 

Ghisletti, al igual que Mazzaro, fue identificado este mediodía al llegar al aeropuerto de Barajas y fue demorado por la Policía Nacional española. Según anunciaron desde Madrid, en las próximas horas tomará un vuelo para retornar al país. 

"La Policía Nacional ha denegado hace una hora la entrada a un aficionado del #River de alto riesgo en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Iniciado el expediente para su regreso a #Argentina", señalaron desde cuenta oficial de Twitter de esa fuerza. 

Ghisletti (45) es oriundo de Ciudadela y fue uno de los protagonistas de la sangrienta interna de la barra de River durante los últimos años del liderazgo de Alan Schlenker en Los Borrachos del Tablón. 

Integrante de la facción disidente comandada por Adrián Rousseau, fue parte de la llamada "Batalla de los quinchos" en 2007 por la interna en la barra de River y que terminó con el asesinato de Gonzalo Acro, también parte del grupo encabezado por Rousseau. 

El hombre deportado de España supo ser empleado del club hasta esa gresca en la previa a un partido contra Lanús por la primera fecha del Clausura de 2007, que tuvo lugar en el sector de los quinchos del Monumental, con disparos incluidos. 

En 2016, Ghisletti realizó un pedido ante la Justicia para que se lo quitara del listado de derecho de admisión, pero fue rechazado. Incluso, intentó sin éxito ingresar al estadio de Lanús en marzo de 2017. 

El director nacional de Seguridad en Eventos Futbolísticos argentino, Guillermo Madero, ya había anticipado desde Madrid  que "toda persona que sea un peligro para el evento va a ser deportada". 

El propio Rafael Di Zeo, líder de la barra brava de Boca, tenía autorización de la Justicia para viajar, pero decidió no hacerlo ante la evidencia firme de que las autoridades españolas no permitirán el ingreso al país de ningún barra que cuente con antecedentes.  

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