De cómo conquistó Giuseppe Conte a los italianos

OPINIÓN. La sorprendente transformación de la figura del Premier italiano, pasando de cuasi técnico a hombre central de la vida política italiana, ha dejado en evidencia un cierto equilibrio en el efervescente parlamentarismo de Italia.

La sorprendente transformación de la figura del Premier italiano, pasando de cuasi técnico a hombre central de la vida política italiana, ha dejado en evidencia un cierto equilibrio en el efervescente parlamentarismo de Italia, que ha tenido cuarenta y tres magistraturas desde la caída de Benito Mussolini. Veamos cómo ha sido posible tal panorama rupturista en el país del Bicameralismo Perfecto.


Del “Gobierno del Cambio” a la crisis política

En la presentación de este artículo hacíamos referencia a una transmutación del liderazgo de Giuseppe Conte como Primer Ministro italiano, y el cambio que operó en la percepción que los italianos tienen de éste último. Nos preguntamos, ¿cómo fue posible? ¿Cómo se logró una aparente concordancia en la agitada política del país europeo?

El célebre politólogo italiano Giovanni Sartori, en su obra Homo Videns, nos ilumina al plantear que los medios de comunicación (especialmente la televisión) han creado un efecto de cercanía entre el líder y los interlocutores, creando una especie de cercanía y cotidianeidad que altera el conjunto de relaciones simbólicas: esto es, la percepción del público. Entonces, es preciso explicarnos cómo fue posible que aquel abogado y académico sin aparente afiliación partidista sea percibido hoy en día como el “padre de los italianos”.

El voto del 4 de marzo de 2018, que permitió a fines de mayo conformar gobierno de coalición entre la Liga del Norte (de Matteo Salvini) y el Movimiento Cinco Estrellas (de Luigi Di Maio), nos presentaba a un desconocido (políticamente hablando) profesor de Derecho Privado como Presidente del Consejo de Ministros y figura “neutral” entre los líderes antes mencionados. Conte acepta el encargo del Presidente de la República Sergio Mattarella y, durante el período 2018-2019, su figura es percibida como la de un “árbitro moderado” entre las dos posiciones populistas integrantes del nuevo gobierno, que a simple vista parecieran irreconciliables.

Muchos analistas de la política italiana señalan que fue Matteo Salvini, el hombre fuerte del denominado “Governo del Cambiamento” (“Gobierno del Cambio”) emanado del contrato político entre las dos fuerzas vencedoras de la elección general de marzo, quien propició el escenario perfecto para la reinvención del liderazgo de Giuseppe Conte. El entonces Vice Primer Ministro y responsable del Ministerio del Interior, promovió una moción de desconfianza hacia el profesor pugliese (con el objetivo de erigirse él mismo como Premier de Italia), quizás envalentonado por las encuestas, a veces canto de sirenas en la arena política. El resultado fue la sorprendente renuncia de Conte, la eyección de propio Salvini del gobierno y, posteriormente, la conformación de un nuevo gobierno encabezado por el académico nacido en Volturara Appula. Pero lo memorable no fueron solamente esos sucesos, sino el discurso de renuncia y llamado de atención de Conte a Salvini, realizado con una altura y una elocuencia intelectual pocas veces vista (sobre todo para quienes seguimos los debates parlamentarios italianos de los últimos años), que sirvió como posicionamiento de su liderazgo político de ahí en adelante.


La tormenta desatada: la crisis del Covid-19 en Italia


Si luego de la conformación del nuevo gobierno denominado “Conte bis” (en agosto de 2019, conformado principalmente por una coalición entre el Partido Democrático y Cinco Estrellas, más otras fuerzas de centro izquierda, como la Italia Viva del ex Premier Matteo Renzi) llegaba algo de calma a nivel institucional, los primeros meses del 2020 anunciarían lo que sería, sin dudas, una de las peores crisis soportadas por el país desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. La tragedia sanitaria, pero sobre todo humana, que desató la pandemia, dejó una herida muy grande en el inconsciente colectivo italiano: la pérdida de más de 35.000 vidas humanas, y una nación devastada en lágrimas despidiendo terrenalmente a sus connacionales.

En medio de esta crisis, en la que algunos sectores del arco político italiano (cegados de mezquindad) esperaban revalidar su peso político a fin de hacer tambalear el gobierno Conte bis, la figura del profesor sale nuevamente favorecida. De aquel perfil acartonado y distante de 2018 ya no quedan casi vestigios: el Premier se muestra como un político eficiente pero, a su vez, muy humano y sensible, acaso como un padre profundamente herido que no duda en quebrarse en lágrimas frente a cámara, conmoviendo así a la mayoría de los italianos que apenas soportaban el peso de sus muertos. Como nos refería Sartori en su libro, la televisión ha acortado las distancias.

El manejo de la cuarentena (de 60 días), más la comunicación y la gestión política, han ayudado a Giuseppe Conte a no sólo rebustecer su imagen positiva de cara a la golpeada sociedad, sino también a llevar tranquilidad y comprensión a un país realmente acostumbrado a la reiterativa sucesión de gobiernos, y parcialmente desencantado con la representación política. Esta situación ha ayudado a desdibujar, en parte, las narrativas más nacionalistas y autoritarias, en pos de una creciente unión nacional para sacar adelante a Italia de cara a los próximos meses.


El escenario político italiano actual y el futuro de Conte


Si bien luego de la crisis desatada a raíz del Corona Virus se ha mantenido la polarización política de la sociedad italiana, se observa una alteración de preferencias en la esfera de la centro derecha. La Liga de Salvini se mantiene como el primer partido más votado de Italia pero, sin embargo, podemos evidenciar una merma respecto del porcentaje de intención de votos: de un 30% consolidado ha descendido a un 26%, y parece que la tendencia continúa en baja. El otro partido importante de derecha es Hermanos de Italia (Fratelli D’Italia), conducido por la carismática Giorgia Meloni, que conserva una tendencia en alza superior al 16%, duplicando en aprobación y, por ende, desplazando a la tradicional centro derecha berlusconiana (Forza Italia), e inspirando respeto en el mismísimo Salvini.

En cuanto a los principales partidos integrantes de la coalición PD – M5S, ambos ven con buenos ojos (especialmente Di Maio y compañía) los favores de la creciente popularidad del Premier, sobre todo de cara a las próximas elecciones regionales del mes de septiembre. Se ha incluso rumoreado que ambas fuerzas puedan establecer alianzas, con el objetivo de ganar en regiones neurálgicas como Véneto, Liguria, Toscana, Marcas, Campania y Puglia.

Y en relación a Giuseppe Conte, una semana después del histórico acuerdo alcanzado por la Unión Europea y por el que fuera ovacionado durante su intervención en el Senado, su figura presenta un nivel de aprobación del 60% en los sondeos más actualizados, anotándose así su tercera victoria política (siendo las otras dos el permanecer en el cargo y el remontar una crisis tremenda para el país mediterráneo): la búsqueda de una Europa más solidaria, que pueda representar a los italianos.

Más allá de los números, creo que el gran acierto de Giuseppe Conte no pasa por la popularidad o su imagen de profesor elegante / padre de familia: lo realmente loable de su liderazgo político es que está inspirando a la sociedad italiana a abandonar la confrontación, la exclusión y el miedo. Parafraseando al filósofo francés Bernard Manin, la hora de la 'democracia del miedo' parece que se va terminando en Italia en pos de valores más álgidos como los de cooperación, solidaridad, y empatía hacia el otro. Enhorabuena.


Sobre la autora

Mariana Polizzi es politóloga (UBA), docente, y doctoranda en Ciencias Sociales. Especialista en Estudios Europeos. Coordinadora e Investigadora del Observatorio de Política Internacional del Centro de Estudios de Política Internacional – Universidad de Buenos Aires (CEPI UBA).

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