¿Cuál es la pena que podría recibir el periodista que atropelló a dos agentes de tránsito?

A partir del caso del periodista Eugenio Veppo se reflotó la polémica por la pena que les cabe a quienes matan al conducir. La Justicia agravó la imputación y ahora lo acusan de homicidio simple con dolo eventual. ¿Qué significa?


Muy pocas personas son las que se ven a sí mismas con un arma de fuego o arma blanca provocándole la muerte a otra. Sin embargo, un auto también puede transformarse en un arma mortal, tal como sucedió el domingo por la madrugada en la esquina de Figueroa Alcorta y Tagle cuando el periodista Eugenio Veppo, de 31 años, atropelló a dos agentes de tránsito de la Ciudad de Buenos Aires con su automóvil. Cinthia Choque (28) murió en el acto y Santiago Siciliano (35) se encuentra internado en grave estado.

Veppo se entregó a la Justicia luego de 14 horas del hecho y la primera calificación que recibió fue la de homicidio culposo y lesiones graves. Ayer por la tarde la Justicia decidió agravar su imputación a homicidio simple con dolo eventual. 


¿Cuál es la diferencia entre estas calificaciones y qué consecuencias puede tener para el periodista?

La mayoría de los siniestros de tránsito en Argentina son juzgados como homicidios culposos, es decir, aquellos que se producen “por la conducción imprudente, negligente o antirreglamentaria”. El artículo 84 bis del Código Penal prevé una pena de prisión de 2 a 5 años (más una sanción con inhabilitación) que puede ser de 3 a 6 en caso de que concurran alguno de los agravantes. Con lo cual, la pena máxima para este tipo de delito es de 6 años y dado que el mínimo se fija en 3 años no garantiza siquiera una pena de prisión de cumplimiento efectivo.


¿Veppo incurrió en alguno de los agravantes? 

Sí, por lo cual la calificación de mínima sería la de homicidio culposo agravado. A saber: el periodista tras el hecho se dio a la fuga y no intentó socorrer a la víctima, conducta que a su vez impidió que le realicen el correspondiente examen toxicológico (la presencia de estupefacientes o un nivel de alcoholemia por encima de 1 gramo por litro de sangre es otro de los agravantes legales). Además, según el registro de las cámaras conducía con exceso de velocidad de más de 30 kilómetros por encima de lo permitido y su conducta era temeraria, intentando sobrepasar a un auto por la derecha.

Solo con la simple observación de las cámaras de seguridad la conducta de Veppo podría configurarse como un homicidio culposo agravado, pero la Justicia fue más allá y contra todas las estadísticas instaló la figura del homicidio simple con dolo eventual (artículo 79 del Código Penal), cuya sanción va de los 8 a los 25 años de prisión, sin posibilidad alguna de obtener una condena que no implique la cárcel.


¿Qué es el homicidio con dolo eventual? 

Se aplica cuando la Justicia considera que una persona tuvo que haberse representado que con la conducta que llevaba a cabo podría ocasionarle la muerte a alguien y, a pesar de prever ese posible resultado, continuó con su accionar y no hizo nada para evitarlo. No significa que el victimario haya tenido la voluntad de provocar ese resultado, no hay intención, pero actuó con indiferencia frente a un resultado probable.

Este tipo de delito enfrenta el problema de la prueba porque la doctrina y la jurisprudencia en Argentina exigen que para aplicarla deba estar probado que la persona, en su fuero íntimo, realmente se representó que podía generar ese resultado en el momento en que decidió continuar con la acción. Por la problemática que genera acreditar que existió dolo en estas circunstancias es que la Justicia se ha inclinado por la solución menos controvertida del homicidio culposo.


No obstante, hay casos que revelan algunos cambios de paradigma que tienden a sancionar de manera más severa a los responsables de homicidios en ocasión de un siniestro vial. Tal vez uno de los casos más emblemáticos en tal sentido fue el de Sebastián Cabello, condenado en 2003 a la pena de prisión de 12 años por asesinar a una madre y su hija mientras participaba de una “picada”. La Justicia consideró que se trataba de un homicidio con dolo eventual y no de un homicidio culposo.

En el otro extremo, y conforme la jurisprudencia mayoritaria, uno de las causas más resonantes fue la del boxeador Rodrigo “La hiena” Barrios que fue condenado por homicidio culposo y recibió una pena de prisión de 4 años por atropellar y provocarle la muerte a una mujer embarazada. Este caso generó una fuerte indignación por las circunstancias que rodearon el hecho, que con la nueva legislación constituirían agravantes como la fuga y el exceso de velocidad.

El caso del periodista Veppo reflotó un debate siempre latente por la distancia que existe muchas veces entre las sanciones legales para los responsables de muertes por siniestros viales y las expectativas de justicia de los familiares. En esta oportunidad la Justicia decidió cambiar la calificación legal del delito, y en consecuencia la pena en expectativa, y pasar de juzgar un homicidio culposo a uno doloso. ¿Se puede pensar en un nuevo paradigma?


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