Cuartos separados: beneficios y contras

Por: Walter Ghedin


Las parejas actuales, y sobre todo las que llevan años compartiendo el cuarto, se están preguntando por los pros y los contras que esta modalidad de proximidad genera. Si hay algo que está sucediendo actualmente es cuestionar las pautas internalizadas de cómo debe ser y actuar una pareja, sobre todo heterosexual. Dormir juntos puede resultar una experiencia que no merece ninguna reflexión o bien se puede someter a una evaluación, sobre todo cuando existen motivos para hacerlo. Las causas más frecuentes en nuestro medio para dormir en habitaciones separadas son: los ronquidos, los movimientos durante el sueño y los horarios laborales diferentes. Existen otros factores como la tecnología que se mete en la intimidad: quedarse jugando con el teléfono, subir fotos o mensajes a las redes sociales o esperar a que entre el sueño mirando series. Respecto a los ronquidos, muchas parejas entran en conflicto por el insomnio que provoca en quien lo sufre, además de anticiparse mal a la hora de acostarse previendo lo que va a suceder. Es frecuente que la persona que ronca, como está dormida, subestime el problema, lo cual genera más malestar en el otro. Los ronquidos merecen ser abordados desde el punto de vista médico (evaluar factores orgánicos y la presencia frecuente de apneas de sueño) y emocional. También existen movimientos involuntarios que despiertan a la otra persona (en algunos casos llega a ser un trastorno como el Síndrome de las piernas inquietas).

Búhos y Alondras

Los diferentes horarios de trabajo son otra causa frecuente de desgaste del dormir en el mismo cuarto: uno se levanta  temprano y el otro puede quedarse hasta más tarde. El que se levanta a trabajar se queja de la falta de cuidado, defendiendo su posición. Hay personas que funcionan muy bien de noche y usan estas horas para adelantar actividades que les cuesta durante el día. Si a esto le sumamos el colecho, un práctica que tiene muchos defensores, la situación de compartir el mismo cuarto se complica.  La mala higiene puede generar discusiones pero no es la causa más frecuente para decidir dormir separados, digamos que los olores se toleran y se comparten mejor que las otras causas, excepto para el encuentro sexual.

¿Qué pasa con el sexo?

Uno de los temas que se debe dejar en claro antes de estar en cuartos separados es qué hacer con el sexo. Si ya existe falta de deseo es posible que la distancia no ayude a encontrarse, por el contrario, se va postergando cada vez más. La proximidad de los cuerpos incita a la acción sexual, la falta de caricias, abrazos, besos, aleja y quita ganas. Este es una de las cuestiones más desfavorables que necesita algún tipo de compensación. Las parejas que expresan su afecto con el cuerpo ayudan a que el deseo sexual se mantenga vigente y se ansía el momento para estar sexualmente juntos. Y aquellas que esperan que el deseo sexual aparezca en la cama, sin hacer anda antes, son las que más pierden al dormir separados.

La comodidad del cuarto propio

 Por supuesto que para optar por este modelo de cuartos separados se requiere de un espacio que contemple más de una habitación. Cuando es así, por lo general, ambos se apropian de los espacios imprimiéndoles cada uno su impronta: orden o desorden, decoración o austeridad, luz u oscuridad, mugre o limpieza, cerrado o abierto; cada uno decide cómo se organiza ese lugar personal dentro de un ámbito mayor como es la casa o el departamento.  



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