Crisis y pandemia en Chubut

OPINIÓN. El diputado chubutense explica en detalle el estado actual de la provincia gobernada por Mariano Arcioni: la herencia recibida y las políticas implementadas en el marco del coronavirus.


Un influyente pensador y activista político alemán del siglo XIX afirmaba que, en el momento histórico en que las personas tomaban dimensión de los problemas que dificultaban su subsistencia, era porque estaban dadas las condiciones materiales y las subjetivas para darle solución.

Se sabe que para dimensionar el problema y trabajar eficazmente, siempre es aconsejable realizar un diagnóstico adecuado. Ese diagnóstico revela los problemas que son síntomas en el presente, pero que no son producto de algo repentino, ni mágico. Todo tiene su historia, incluso los problemas económicos que vivimos hoy en nuestra provincia, entre ellos, poner el sueldo de los empleados estatales al día.

Repasemos brevemente. Sin caer en lamentos, la realidad marcó que, en diciembre de 2015, el Estado Chubutense, tenía una deuda de más de 1.300 millones de pesos (unos 135 millones de dólares). La fórmula del Gobernador Das Neves fue refinanciarla para poder gobernar. A su vicegobernador de entonces, y luego reelecto Gobernador Arcioni, le tocó pagar.

Pero además, se produjo la eliminación del Fondo Sojero por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que le exigió al Estado Nacional hacer recortes. Si bien Chubut fue compensando con mayor coparticipación, la suba mínima de las transferencias no tuvo efecto por los mayores índices inflacionarios de los últimos años. También se le sumaron la quita de subsidios al transporte, al aumento de los combustibles y otros recortes como los reembolsos por puertos patagónicos. Para que tomemos dimensión, producto de este desfalco de la política nacional macrista para con el conjunto de la región patagónica, desde 2017 a la fecha, la provincia ha dejado de percibir algo más de 250 millones de dólares, que al cambio de hoy, serían unos 14 mil millones de pesos, más de 3 masas salariales del Estado completas. No caben dudas que ese camino hizo estragos en el cumplimiento de las metas fijadas en la ley de Recursos y Gastos de la administración provincial y las municipales. Así es como, a abril de este año, llegamos a la suma de $3.083.429.084 por el Total de Ingresos Netos y a $5.240.040.579 por el total de Gastos.

Sin embargo, y previo a la caída de los ingresos que nunca hubieran sido posible preveer por la pandemia del Covid-19, durante parte del 2018 y del 2019, el gobierno de Chubut cumplió, dignificando al trabajador, con la firma de los Convenios Colectivos de Trabajo y el pase a planta de los que habían estado precarizados tantos años, porque la decisión política fue hacer realidad lo que permanentemente afirma el Gobernador: “la prioridad la tienen los chubutenses”. 

De todas formas, me atrevo a pensar que como sociedad nos debemos replantear algunas prioridades, o mejor dicho, revalorizar que el Estado es para servir a los intereses del conjunto de los chubutenses, y que no todo puede quedarse en la discusión del ámbito estatal. Ése es el microclima que desean algunos para no tener que hacer el esfuerzo de trabajar por el otro; es decir, los que defienden su “quintita”, su lugar de confort como se dice ahora.

Esto es parte del diagnóstico que en junio pasado realizamos junto con el Gobernador Mariano Arcioni, al analizar que, el mejor camino de salida para ese ahogo económico y financiero, era la política que encabezaba Alberto Fernández. Tampoco nos vamos a olvidar que mientras desde el gobierno provincial se hacían denodados esfuerzos para generar consensos con todos los sectores, más de un pseudoaliado oportunista coqueteaba en su despacho con el mismísimo Senador Pichetto candidato a vicepresidente de Macri en plena campaña presidencial. Y traigo a la memoria esto debido al evidente apoyo que claramente ha tenido el gobernador por parte de los senadores y diputados nacionales. Y ni que hablar del significativo acuerdo financiero firmado entre Alberto Fernandez, sus ministros y Mariano Arcioni.

Pero, ¿Por qué es tan necesario dejar en claro de qué lado está cada uno de los que tenemos responsabilidades políticas? Pues bien, para saber quién es coherente y trabaja para el conjunto de nuestros habitantes, y quién amaina su plumaje ante el menor ruido tomando actitudes demagógicas para la tribuna, señalando para otro lado producto de la inmadurez política o de su inútil manera de creer que las soluciones están en “la rosca de dinosaurios”.

Por ello, no fueron menores las declaraciones del intendente de Comodoro Rivadavia Juan Pablo Luque cuya ciudad tiene un peso electoral que nadie puede desconocer. Tampoco su imagen de renovación para los propios sectores políticos que encabeza junto al Diputado Nacional Santiago Igón.

Esa actitud positiva de parte de los actores políticos se traduce en las condiciones subjetivas necesarias de quienes están dispuestos a hacer el esfuerzo para enderezar el barco. Del otro lado quedarán los mezquinos, los que se miran el ombligo, las y los que no saben si se van ni se vuelven, porque en realidad han perdido el rumbo. Si maduran, los estaremos esperando con las puertas abiertas; pero capaz que su orgullo les nuble la razón y, para mal de ellos, se olviden otra vez que deben representar a los más de 120 mil chubutenses que los eligieron, porque con sus actitudes le demuestran a la gente que sólo se representan a ellos mismos. Por esto, considero imprescindible que los diputados provinciales tengamos mucha presencia en territorio, en cada rincón de nuestra provincia. Es decir, no escuchar sólo al que grita más fuerte, porque podemos caer en la tentación de auto satisfacernos creyendo que ésa es la verdadera necesidad del Chubut, después la hagamos nuestra bandera, y al final como sucede siempre, sea solo una demanda muy sectorial.

Para no confundirse y para salir de la crisis estructural de la provincia, el camino proyectado de largo alcance ha de constar de varias aristas. Aunque parezcan pequeñas, son los pasos firmes necesarios. Uno, por ejemplo, sin dudas es dar lugar a las inversiones proyectadas en la optimización de los recursos naturales, las que debe estar fundamentadas en garantizar la calidad de vida. En vastas regiones, la mayoría de los pobladores -trabajadores y productores- esperan que las leyes, en muchos casos obsoletas o inaplicables, se adecuen en beneficio de satisfacer sus necesidades históricas. Diversificar la matriz productiva no es sencillo, ni se logra de la noche a la mañana, pero es posible con gestión, acceso a líneas de inversión y promoción de actividades vinculadas a la producción, tanto primaria como a sus derivados que agregan más trabajo e inyectan flujo en las economías locales. En eso estamos trabajando a la par, escuchándolos. En cuanto nos permitan tener una serie normal de sesiones y comisiones las estaremos presentando en la Cámara. En lo inmediato, ya está en la Legislatura el Proyecto de Ley que el Poder Ejecutivo necesita sea aprobado para asegurar la sustentabilidad de la deuda pública, la recuperación de la economía productiva y la mejora de la recaudación de los recursos financieros disponibles que esperemos sea tratado la semana entrante.

Hace casi un siglo, don Alberto Einstein expresaba “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”; agrego sin vacilar, en el lado que pone la voluntad para trabajar por todos los chubutenses es donde me encuentro

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