Crisis Humanitaria en Manaos. ¿Bolsonaro en jaque?

OPINIÓN. Manaos es noticia en todos los portales de noticias de la región y el mundo debido a la crisis sanitaria por la cual está transitando.


Desde el jueves pasado, Manaos es noticia en todos los portales de noticias de la región y el mundo debido a la crisis sanitaria por la cual está transitando. Tras haberse quedado -prácticamente- sin oxígeno médico, la capital del estado más grande de Brasil cuenta con un toque de queda de once horas diarias, decretado la semana pasada por Wilson Lima, el gobernador de la Amazonía.

La crisis se desató por un aumento repentino de casos de coronavirus que -aparentemente- contienen la nueva cepa popularmente conocida como “del Amazonas”. Esto no solo produjo el aumento de pacientes en los hospitales, sino que al haber escases de oxígeno, el número de muertes por coronavirus aumentó de tal manera que generó colapso de los cementerios.

Las autoridades médicas aseguran que los suministros de oxígeno están agotados en la mayoría de los hospitales y que las salas de cuidados intensivos están desbordadas, al punto que se encuentran trasladando en aviones de la Fuerza Aérea a más de 750 pacientes hacia otros estados, incluidos todos aquellos neonatales con sus respectivos padres. La decisión se tomó tras un acuerdo entre el Ministerio de Salud y los gobernadores de varias regiones.

Ante esto, Bolsonaro declaró que el gobierno federal había hecho su parte para evitar la crisis humanitaria. "Siempre hacemos lo que tenemos que hacer, ¿no? El problema en Manaos...es terrible el problema ahí. Ahora, nosotros hicimos nuestra parte, con recursos medios", afirmó Bolsonaro a seguidores en la puerta del Palacio de la Alvorada sobre la crisis en la ciudad capital del estado de Amazonas. A su vez, apoyó al Ministro de Salud Eduardo Pazuello quien viajó al epicentro de la crisis humanitaria para la apertura de hospitales de campaña y para promover una aplicación gubernamental para que los médicos receten hidroxicloroquina en el comienzo del tratamiento de pacientes con coronavirus. "Si no quieren tomar, no tomen; los 200 que se contagiaron en la casa de Gobierno tomaron prematuramente y ninguno fue al hospital. Es como la vacuna, sería irresponsable que sea obligatoria si es autorizada en uso de emergencia", declaró el Presidente carioca.

Estas declaraciones, junto con la inacción del gobierno federal, generó un descontento tal en la sociedad brasileña que decidió protestar en las calles con cacerolazos. El pedido generalizado fue el Impeachment a Bolsonaro por omisión de acción. Cabe destacar que su gobierno fue fuertemente criticado por no haber decretado cuarentena ni medidas restrictivas a nivel nacional en ningún momento de la pandemia y por no haber lanzado un plan nacional de vacunación contra el Covid-19, ya sea por la resistencia del Presidente hacia la vacuna como por los tira y aflojes con los diferentes gobernadores.

La movilización también tuvo lugar en las redes sociales, donde el hashtag #ImpeachmentBolsonaroUrgente permaneció como Trending Topic en Twitter durante consecutivas horas, presionando al presidente de la Cámara de Diputados a que dé luz verde para el proceso de juicio político al presidente.

Ahora bien, ¿la destitución de Bolsonaro mediante juicio político es una posibilidad efectiva? Por el momento no. El pedido de impeachment en la cámara baja proviene principalmente de parlamentarios de izquierda y centro izquierda, los cuales no cuentan con la cantidad de votos suficientes para poder votar afirmativamente el inicio de este proceso. A su vez, el Centrão (una coalición de partidos políticos tradicionales y de centro derecha), estima que es más perjudicial para la estabilidad de Brasil un impeachment a menos de cinco años desde la destitución de Dilma Rousseff.

Sin embargo, no se debe ignorar que esta crisis política y humanitaria tiene como epicentro a la Amazonía, un estado que fue un aliado clave para la victoria bolsonarista en 2018 y fue uno de los pocos estados en donde los candidatos que apoyan a Bolsonaro, ganaron las municipales en 2020. En este sentido, si bien el presidente carioca cuenta con un sólido apoyo del 30% de la población, su territorialidad se está viendo afectada por las decisiones concernientes al manejo de la pandemia. Esto se debe (en este caso) a que las declaraciones anteriormente nombradas en este artículo en donde se “libraba de culpas” al gobierno federal, produjeron una serie de denuncias por parte de distintos funcionarios públicos que declararon que el Poder Ejecutivo estaba notificado de la falta de oxígeno en el estado amazónico por lo menos una semana antes de que la crisis se desatara.

 En este sentido, Bolsonaro no solo está perdiendo territorialidad, sino que está perdiendo aliados necesarios de cara a las elecciones en 2022 que, por el momento, son un misterio para todos aquellos que intentan descifrar su futuro resultado. En un gobierno marcado por un discurso radicalizado y una sociedad que se ha demostrado cansada de los extremos (ya sean de izquierda o de derecha), la prudencia y la ampliación de alianzas serán claves para los años venideros. El problema es que estas no son cualidades características de Jair Bolsonaro.


Sobre la autora: Dana Sager, Analista política y Licenciada en Gobierno y Relaciones Internacionales por la UADE. Chaqueña de nacimiento. Siempre del lado de las mujeres y la justicia social.


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