Coyuntura y proyecciones

Por: Ricardo Rouvier

Falta mucho para las elecciones para poder precisar o anticipar un resultado probable. Si, se observa, que se van perfilando dos fuerzas principales: Unidad Ciudadana y Cambiemos, considerando que afirma esta situación la presunción de la candidatura de Cristina F. de Kirchner y la ya confirmada de Mauricio Macri, sobre todo la de la expresidenta, debido a que alcanza su mayor expresión con su candidatura. 

El eventual ballotage está más lejos aún respecto a la elección general de octubre del 2019. Esta distancia se debe, no solo por el tiempo objetivo sino por lo que va a desarrollarse en la subjetividad del electorado de aquí hasta la segunda vuelta. Si CFK ganara en primera vuelta, es esperable una campaña oficialista extraordinaria para revertir en la segunda vuelta.

Ambas fuerzas suman una proporción superior al 60% (sin proyectar indecisos) que marca el nivel de polarización, quedando una tercera fuerza lejos de los primeros. Esa tercera fuerza sería el peronismo federal, que aún no logra terciar en la lucha por la preeminencia electoral. Pero, aún no se ha concretado un polo organizado de este espacio, ni una candidatura única. Es indudable que el Frente Renovador si llevara de candidato a Sergio Massa quiere contar con el caudal principal de votos que es el kichnerismo, pero también este es un punto clave del espinoso acuerdo.   Respecto al PJ una vez recuperada judicialmente la presidencia de Gioja, integrará Unidad Ciudadana siendo parte de la alianza electoral. Este cambio incomoda a gobernadores que son titulares de los Partidos en las provincias y no quieren integrarse a una entente dominada por CFK.

Hay intentos a que el panperonismo pueda competir e en unas PASO que reúna al kichnerismo y al peronismo no k. Vemos lejana aún a esta  alternativa, considerando las diferencias que persisten dentro de los fragmentos del peronismo y de la presencia de CFK, cuyo liderazgo indiscutido abarca una parcialidad que une hacia adentro pero separa hacia afuera, según la opinión de algunos gobernadores y otros dirigentes políticos y sociales. No obstante, hay conversaciones hacia la unidad, pero algunos sectores que se acercan al kichnerismo parten del supuesto de que CFK no sea candidata. Y esto es una cuestión que agrega  incertidumbre en la posible alianza del panperonismo.  Para los militantes k la candidatura de Cristina es condición sine qua non.

Estamos lejos de la posibilidad de concretar la unidad del peronismo y del progresismo, en un espacio común. El ordenamiento que se produce en el ámbito del peronismo institucional indica que haya intendentes (sobre todo del territorio bonaerense) que se sienten seguros debajo del paraguas de una boleta encabezada por CFK. En cambio algunos gobernadores peronistas y oficialistas están tratando de adecuar el calendario electoral según la conveniencia o inconveniencia de la simultaneidad con la elección nacional.

Esto se debe a que se presume con bastante razón que el oficialismo, en octubre próximo, no superará en mucho al 30% de los votos; y por el lado opositor, una candidatura de la ex Pta. lograría penetrar fuertemente en los distritos provinciales.

En las elecciones veremos nuevamente el protagonismo del voto negativo o voto estratégico (muy presente en la elección brasileña). Lo que se pone en juego es qué posibilidades tiene Macri en superar la negatividad de la recesión, del malestar general por la situación socioeconómico y su incidencia electoral. Veremos si CFK logra superar un techo que tiene desde hace años, debido al rechazo a su estilo, y que la mayoría de la opinión pública cree en la existencia de la corrupción y su responsabilidad en ella. Esta limitación a superar inquieta a varios socios dentro del panperonismo, como así también los procesos judiciales que pesan y generan incertidumbre.  

Estas negatividades van a jugar un papel en la próxima elección.

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