Control de cambios y escasez de dólares

OPINIÓN. La imposición de restricciones y limitaciones cambiarias es un arma de doble filo dado que incentiva la aparición de mercados sobre los cuales el BCRA no puede influir de manera tradicional, comprando y vendiendo divisas, y al mismo tiempo puede alterar en sentido contrario al deseado la demanda de moneda mundial.


En países no emisores de moneda mundial históricamente es posible encontrar restricciones y limitaciones de acceso al mercado de cambios. En Argentina se pueden encontrar controles al ahora Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) desde la década del 30. Esto se debe a que dichos países no siempre cuentan con una oferta de divisas superior a la demanda y por lo tanto muchas veces deciden restringir el acceso a las mismas.

Teóricamente hasta aquí parecería una solución permanente y contundente al problema de escasez de divisas que dichos países suelen afrontar, si no fuese por el hecho de que la implementación de tales controles puede influir sobre las cantidades demandadas y ofertadas de moneda mundial alterando nuevamente su escasez relativa.

Por un lado, al establecerse un control cambiario, se reduce la oferta de divisas en el MULC y aumenta la oferta de la misma en mercados paralelos. En Argentina por ejemplo se observa la aparición del denominado Dólar Blue. Este último mercado tiene la particularidad de que no puede ser controlado efectivamente por el Banco Central (BCRA). En otras palabras, la implementación de controles de cambios induce la aparición de mercados paralelos sobre los cuáles el BCRA no puede influir tradicionalmente, es decir vendiendo y comprando divisas a un tipo de cambio objetivo.

Por otro lado, la demanda de divisas no permanece constante luego de establecidos dichos controles. Por ejemplo, si existe una demanda diaria de 100 USD y el BCRA en lugar de vender 100 USD cada día para convalidar la misma y defender un valor de tipo de cambio, decide vender ahora solo 50 USD diarios, la demanda total puede finalmente ser mayor a 100 USD por día induciendo mayores presiones, tanto sobre el dólar oficial como sobre los dólares paralelos.

Esto se explica debido a que el establecimiento de controles cambiarios altera las expectativas de devaluación e induce a pensar en la aparición de nuevas restricciones. Ergo, importadores tenderán a adelantar importaciones incrementando la demanda de dólares en el MULC; los exportadores reducirán la liquidación de exportaciones y por ende se reducirá la oferta de dólares en el mercado de cambios formal; adicionalmente es probable que aumente la dolarización de las carteras por temor a mayores restricciones y a una mayor expectativa de devaluación, incrementando la demanda financiera de divisas; finalmente es posible que aparezcan posibilidades de arbitraje entre las diferentes cotizaciones. Es decir, aparecen oportunidades de comprar en un mercado y vender en otro aprovechando diferencias de cotización.

En otras palabras, así como la demanda de dólares puede aumentar ante nuevas restricciones y limitaciones, también puede observarse una relación positiva entre brecha cambiaria entre los diferentes dólares existentes (oficial y paralelo, por ejemplo) y demanda de divisas mencionadas. En otras palabras, cuánto más aumenta la brecha entre las diferentes cotizaciones, mayor puede ser la demanda de dólares por las razones mencionadas.

En resumen, la imposición de restricciones y limitaciones cambiarias es un arma de doble filo dado que incentiva la aparición de mercados sobre los cuales el BCRA no puede influir de manera tradicional, comprando y vendiendo divisas, y al mismo tiempo puede alterar en sentido contrario al deseado la demanda de moneda mundial. Así como la sostenibilidad de un tipo de cambio puede reducirse cuanto mayor sea la brecha entre las diferentes cotizaciones.

Ergo, los controles de cambios a pesar de que efectivamente han menguado la pérdida de reservas desde su última implementación en septiembre de 2019 y junto a las posteriores modificaciones, no necesariamente solucionan permanentemente y de forma estable la escasez relativa de moneda mundial ya que la propia demanda y oferta no son independientes de dichas restricciones.