Con las patas en la fuente pero sin mojarse

En esta Argentina siempre movilizada, le llegó el turno al peronismo, que esperó su momento mansamente, viendo a distancia y con barbijo cómo unos pocos, transformados en multitud por el deseo mediático, protestaron insistentemente y al aire libre contra el encierro.


Cada día de este maldito año 2020 es distinto y en nada parecido a lo que conocimos en la pre-pandemia. Así, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que mañana será un 17 de octubre distinto. En esta Argentina siempre movilizada, le llegó el turno al peronismo, que esperó su momento mansamente, viendo a distancia y con barbijo cómo unos pocos, transformados en multitud por el deseo mediático, protestaron insistentemente y al aire libre contra el encierro.

El peronismo 2.0.  Como dijo Omar Plaini, las bases reclamaban salir en apoyo al gobierno y la dirigencia del Frente de Todos recurrió a la imaginación y la creatividad, para hacer un triple play: conmemorar el 75 aniversario del 17 de Octubre de 1945, respetar el aislamiento social, preventivo y obligatorio, y dar un mensaje de respaldo al presidente Alberto Fernández.   

Si bien hay distintas actividades planteadas para la fecha, el acto oficial será de manera virtual y se podrá acceder a través de la página 75octubres.ar. El ingreso estará habilitado después de las 13 de este sábado 17 de octubre y allí, las y los usuarios, podrán participar al clickear el botón entrar. Además, habrá una caravana Nacional por el Día de la Lealtad Peronista hacia el Obelisco y Plaza de Mayo, con la consigna de que nadie se baje del vehículo. 

La marcha que siempre soñó Marcos Peña. La desmovilización ciudadana y social fue uno de los objetivos estratégicos de la gestión de Macri como presidente. La represión, los infiltrados y el amedrentamiento en las marchas opositoras fueron algunos de los mecanismos a través de los cuales el macrismo buscó -infructuosamente- confinar a la sociedad a la esfera privada. Una especie de cuarentena con el virus de la coerción estatal y que, como la del covid-19, duró poco y nada. 

De principio a fin, hubo gigantescas movilizaciones en la era macrista: la del 24 de marzo con la provocadora presencia de Obama en el país, las del feminismo y Ni una Menos, la del 2x1, la de Santiago Maldonado, la de la reforma previsional (en una de sus recientes entrevistas, el propio Macri reconoce que la movilización de diciembre de 2017 contra el ajuste en las jubilaciones fue el principio del fin para su gobierno). 

Los esfuerzos por desmovilizar también se dieron con los propios actos de Macri, en los que la Casa Rosada se encargaba de difundir la plaza del Congreso vacía en cada inicio de sesiones ordinarias.

Las movilizaciones y protestas callejeras eran, en definitiva, parte integral de los 70 años de peronismo que había que dejar atrás para alcanzar una Argentina próspera y moderna. Pero el 2020 dio vuelta todo: el macrismo en la calle en plena pandemia, gritón y furioso, y el peronismo aprovechando las nuevas tecnologías para concretar la primera marcha virtual en la historia argentina. 

A no confundirse, no hay empate. Frente a la avanzada opositora y la pérdida de iniciativa que venía sufriendo el gobierno en el último tiempo, la marcha virtual parece, a primera vista, una respuesta inteligente, una salida por arriba con movilización desde abajo. 

Pero que la virtud no se convierta en vicio. Es que al oficialismo no le conviene iniciar un proceso de marchas y contramarchas, disputando en ese terreno, palmo a palmo, con el macrismo, como si el partido estuviese empatado en el terreno electoral y habría que definir en la calle.  

El Frente de Todos ganó con contundencia y sin objeciones las elecciones hace pocos meses. Cada dos años, además, los apoyos se revalidan en las urnas. Una contienda en las calles es el escenario ideal para una fuerza como el macrismo, que va a tener que trabajar y mucho en su frente interno para ofrecer candidaturas sólidas y unificadas el año que viene. 

El nacimiento del peronismo. Comentábamos al principio que este 17 de octubre, pandémico, será distinto a todos los anteriores. Pero como decía Heráclito, nadie puede meter las patas dos veces en la misma fuente y, así, todos y cada uno de los 75 aniversarios del día de la lealtad tuvo un sello particular. Porque lo bueno si breve dos veces bueno, traemos al recuerdo de las nuevas generaciones lo ocurrido el 17 de octubre de 1946, es decir, el primer aniversario de todos, el año en el que aún el 17 de octubre no se había convertido en mito fundante. Como sostiene Mariano Plotkin, en 1946 el gobierno no había obtenido aún el monopolio simbólico del 17 de octubre, la fecha todavía no tenía un significado único y todavía había espacio para múltiples lecturas del mismo. 

Recomendamos en esta evocación la lectura de La representación gráfica oficial del 17 de octubre de 1945, un año después, texto en el que Mariano Tili analiza la forma en que el gobierno argentino conmemoró el primer aniversario del 17 de octubre, con un sello postal en cuya viñeta se representó una imagen del pueblo en interacción con una alegoría de la república. 



Reproducimos algunas ideas y conclusiones del estudio de Tilli que nos parecen sumamente interesantes: 

1) Sobre los sellos. Los sellos postales reflejan, en general, las prácticas sociales y la cultura de la celebración: es a través de ellos, considerados como un arte oficial, que los acontecimientos políticos y sociales llegan a ser claramente visibles (Aby Warburg). 

2) Tradiciones inventadas. Desde el punto de vista histórico, los sellos postales fueron analizados como una de las herramientas por medio de las cuales los estados modernos europeos, entre mediados del siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial, construyeron su nacionalismo e intentaron legitimar sus pretensiones imperialistas a través de lo que Hobsbwaun (2002) denominó tradiciones inventadas. 

3) El significado de la imagen. La alegoría de la república en el centro, como eje de la viñeta, con los brazos abiertos y laureada, mirando al frente. A su alrededor un grupo de sujetos, la mayoría de espaldas, que con una participación activa muestran gestos de alegría y agradecimiento. Están representados, de izquierda a derecha un anciano, una mujer madre abrazando a su hijo, un profesional (con su título en la mano), un trabajador (con su herramienta de trabajo), una mujer campesina y un joven campesino. En el fondo se representan imágenes de fábricas con sus chimeneas en actividad. Debajo de la imagen de la república está representado el escudo nacional. El texto de inferior señala el objeto de la conmemoración “1945 17 de octubre 1946”. El texto más grande, utilizando la forma clásica de un pergamino, lleva la inscripción “República Argentina”. En la parte superior derecha, la inscripción “Correos”, nombre del organismo emisor y una explicitación de su función: es un sello para franquear correspondencia.- En el margen izquierdo superior esta insertado el valor postal del mismo.

4) La ruptura. La representación del 17 de octubre en el sello postal en 1946 rompe con los cánones y tradiciones vigentes de lo legítimamente representable en los sellos postales argentinos. Pese a que no era la primera vez que se representaba al pueblo, esta era la primera vez que la representación del mismo incluía trabajadores, mujeres, niños y ancianos. Esta imagen que representa a dicha multitud, que recordemos había provocado estupor, vergüenza, desprecio e indignación entre los habitantes de la ciudad, choca con la concepción hegemónica de pueblo construida por imaginario liberal.

5) El lazo con la revolución de mayo. En las semanas previas el Poder Legislativo había declarado ala fecha como feriado nacional y en los debates se propuso que debía tener el mismo rango que el 25 de mayo de 1810. Esto implicó establecer una línea de continuidad entre ambas fechas. La emisión del correo se inscribe en esta lógica: el 17 de octubre ingresa al panteón de fechas históricas conmemorables a través de sellos postales emitidos por el estado argentino, asociándose a los hechos patrióticos incuestionables.

6) La contraposición con el liberalismo. Tilli compara este sello de 1946 con la emisión conmemorativa de la Revolución del 6 de septiembre, la primera emisión postal argentina de carácter explícitamente político y asimismo la primera que construye una representación gráfica del mismo, emitida entre 1930 y 1931. Allí se a tres hombres: en el centro a un civil con corbata y sombrero y un arma, rodeado por un oficial del ejército y otro de la marina y por detrás de ellos la imagen de la libertad. 



Para finalizar en el modo optimista que nos caracteriza como portal, si se siente a veces sin fuerzas por lo desafortunado que resultó este 2020 que aún no termina, vale entonces rememorar, ya que estamos en fecha, lo que fue 1945 ya no solo en la Argentina sino en el mundo. Acá se puede leer una interpretación del 17 de octubre desde una mirada global, en la que se destaca, entre otras cosas, la cantidad de eventos importantes que sucedieron en tan solo 12 meses. Recomendamos su lectura, sobre todo, porque 1945 fue un punto de inflexión en todo el mundo y, a partir de allí, se iniciaron los denominados 30 años gloriosos del capitalismo. Por qué no pensar que algo bueno nacerá de este año maldito. 

 

  

 

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