¿Cómo será la economía que heredará el próximo gobierno?

El País Digital hace un repaso por los principales indicadores económicos que recibirá la próxima gestión nacional. Ya sea Mauricio Macri o Alberto Fernández, el próximo presidente deberá enfrentar una muy difícil gestión económica.


A días de las elecciones, un repaso por los principales indicadores económicos que recibirá la próxima gestión nacional. Ya sea Mauricio Macri o Alberto Fernández, el próximo presidente deberá enfrentar una muy difícil gestión económica.




Inflación descontrolada

Septiembre marcó un nuevo recrudecimiento en la suba de precios: 5,9% y un acumulado de 53,5% en los últimos doce meses. Esta medición fue la tercera más alta de la gestión de Mauricio Macri, solo por detrás de septiembre de 2018 (6,5%) y abril de 2016 (7%).

En lo que va del año la inflación ya acumula un 37,7% y la estimación del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central tiene un piso de 55% para el año, que podría llegar hasta el 60% según el desempeño de los últimos tres meses.

El panorama inflacionario revela que desde el 2015 hasta hoy, la gestión de Mauricio Macri acumula una suba de precios cercana al 260%, según un relevamiento de la consultora Economía & Regiones.

Una de las estimaciones más preocupantes para el futuro es que por su propia dinámica inercial, se espera que la inflación se mantenga sobre el 17% durante los cuatro años del próximo gobierno.


Caída de los salarios y del poder de compra

Las remuneraciones de los asalariados sufrieron un derrumbe en los últimos cuatro años, lo que se denomina “salario real” proyecta una caída del 23% desde finales de 2015 a finales de 2019. De confirmarse estas cifras sería un derrumbe similar al del 2002, año que estuvo marcado económicamente por la salida de la convertibilidad.

Por ejemplo, según datos del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), desde noviembre de 2015 a la actualidad, el poder adquisitivo de los salarios registró un retroceso del 18,4%.

Los sucesivos saltos inflacionarios que acompañaron a las devaluaciones de 2018 y 2019 arrastraron a los salarios a una caída de 21 meses consecutivos. Solo en agosto la caída interanual del ingreso de los trabajadores alcanzó un 8,4%.

Independientemente de los resultados electorales de octubre, la gestión de Mauricio Macri deja una situación muy complicada en el sector de los trabajadores, que fueron castigados en dos frentes principales: la suba del desempleo y la caída de los salarios.


Derrumbe del sector industrial

El sector de la industria está en caída libre: tras las PASO y el shock devaluatorio el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM) se desplomó 6,4% en agosto respecto de igual mes del año pasado, y acumula una seguidilla de 16 meses consecutivos a la baja.

En lo que va del año el retroceso alcanzó el 8,1%, mientras los niveles de la tasa de interés fijada por el Banco Central en torno al 80% siguen generando altos costos de financiamiento que golpean especialmente al sector de las PyMEs industriales.

La otra pata de la crisis manufacturera está en relación con la caída del consumo interno: la fuerte baja del poder adquisitivo de los salarios actúa en detrimento de la recuperación del mercado interno.

Las perspectivas del sector para el corto y mediano plazo siguen siendo negativas, por lo tanto será un desafío para el gobierno entrante desarmar el combo de altas tasas y congelamiento del mercado interno sin descuidar la política monetaria.


Aumento del desempleo

En el segundo trimestre del año el desempleo subió al 10,6% a nivel nacional, por lo tanto la gestión de Mauricio Macri cerrará con el nivel de desocupación más alto de los últimos 14 años. Cabe recordar que en el primer trimestre de este año la cifra fue del 10,1%.

Según los últimos datos del INDEC más de dos millones y medio de argentinos y argentinas están desocupados, son casi 250.000 personas más que hace tan solo un año. Tuvo fuerte impacto sobre el empleo el derrumbe de la actividad industrial, especialmente en el sector PyME, y la caída del mercado interno.

La evolución en la era Macri revela que para el segundo trimestre de 2016 el desempleo fue del 9,3%, un año después bajó al 8,7%, volvió a subir al 9,6% en el segundo trimestre de 2018, para alcanzar el 10,6% en el mismo período de este año.

A nivel geográfico las localidades más castigadas por la pérdida de empleos son: Mar del Plata (13,4%), Córdoba (13,1%) y los 24 partidos del Gran Buenos Aires (12,7%).

Este aumento de la desocupación se explica, en parte, por un crecimiento en la tasa de actividad. En situaciones recesivas más integrantes de las familias salen a demandar empleo por la caída en los ingresos reales del núcleo primario. Y al no encontrar empleo, los trabajadores activos “adicionales” engrosan la cifra de desempleados.

Especialistas estiman que en la segunda mitad del año la desocupación será aún más alta dado que se espera que la actividad económica continúe en recesión, por lo tanto el final del mandato de Mauricio Macri mostrará una profundización de la tendencia actual.


Profundización de los índices de pobreza

Hoy casi 16 millones de argentinos son pobres, el 35,4% que registró el primer semestre de 2019 marcó un empeoramiento de casi ocho puntos en tan solo doce meses. En el último año 3,4 millones de personas cayeron bajo la línea de pobreza, principalmente a causa de la brusca devaluación y la caída del poder adquisitivo de los salarios.

En este sentido, en 2018, los niveles de pobreza habían alcanzado el 27,3%,

En materia de pobreza, la gestión de Mauricio Macri retrocedió los índices a los niveles del año 2008, cuando el 35,9% de los argentinos era pobre.

Sin embargo, especialistas advierten que en esta última cifra todavía no se registró entero el impacto de la crisis post-PASO. La devaluación y la aceleración de los precios quedarán plasmadas en su totalidad en las cifras de final del año que se publicarán el 31 de marzo de 2020, muy probablemente bajo un gobierno de otro color político.

La realidad indica que la era Macri dejará una gravísima herencia en materia de pobreza e indicadores sociales. Las cifras son peores que en el año 2015 cuando asumió el gobierno, momento en el cual la Universidad Católica Argentina estimaba el nivel de pobreza en 29 puntos.

"Detrás de estas cifras están no sólo la problemática de la capacidad de consumo de una población afectada por la inflación y el estancamiento, y la caída de la pobreza de los sectores medios bajos, sino también la profundización de la pobreza de los sectores más pobres en los que los programas sociales son un colchón importante pero insuficientes", señaló Agustín Salvia, coordinador del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

En palabras del propio presidente: "Si cuando termina mi presidencia no bajé la pobreza habré fracasado, más allá de las cosas que hayamos obtenido. Todo lo demás serían excusas".


Disparada del dólar y reinstalación del cepo

En los cuatro años de la era Macri la divisa estadounidense acumula una suba de poco más del 300% respecto del peso argentino.

La salida del cepo cambiario había sido una de las banderas de campaña de Cambiemos durante el 2015. A la semana de asumir su mandato, Macri desarmó los controles de cambios y dejó la cotización del dólar a la libre flotación del mercado: pasó del $ 9,85 a $13,9 tras el anuncio.

Desde el desarme de los controles el dólar tuvo tres corridas de magnitud: a mediados de 2018 el dólar alcanzó los $25; en diciembre de 2018 llegó a los $40; y en agosto de 2019 trepó hasta $60. 

Las sucesivas corridas tuvieron efectos económicos graves. Por un lado las tasas de interés fijadas por el Banco Central alcanzaron cifras incompatibles con el sector productivo, a lo que se sumó una fuga de capitales que diezmaron las reservas internacionales de la autoridad monetaria y una fuga de depósitos que enflaqueció las posiciones de los bancos privados.

Tras la profundización de las crisis después de las elecciones PASO, la gestión de Mauricio Macri no tuvo más opción que bajar una de las banderas político-económicas con la que asumió y reinstalar un cepo parcial sobre la compra de dólares. Este nuevo control de cambios difícilmente sea de corta duración dadas las circunstancias económicas actuales, y tampoco se descarta que se profundice.

Respecto al dólar y la política monetaria, la herencia que recibirá el próximo gobierno será de un fuerte deterioro en el balance del BCRA que presionará sobre la demanda de dólares, lo cual se traducirá muy probablemente en una mayor devaluación.

El análisis de la consultora Economía & Regiones también advierte que la mayor disponibilidad de pesos en el mercado por la caída en la demanda de dinero impactará en una mayor inflación.


Endeudamiento récord

En tan solo tres años y medio la deuda pública creció más de 50%, ya supera los USD 334.000 millones y se estima que al finalizar el mandato de Mauricio Macri la deuda representará cerca del 100% del PBI nacional. Cabe aclarar que al momento de asumir en diciembre del 2015, la deuda representaba el 53% del producto.



Uno de los hitos más importantes de los últimos años fue el retorno de la Argentina al Fondo Monetario Internacional. En un intento de moderar la devaluación y cubrir la creciente fuga de capitales, el gobierno consiguió del organismo internacional un préstamo stand-by por la cifra de USD 57.000 millones.

El proceso de endeudamiento iniciado por Cambiemos fue realizado principalmente en moneda extranjera, y según una investigación de la Universidad Nacional de Avellaneda creció a un ritmo de USD 62.000 por minuto desde la asunción de Macri.

En el medio el gobierno también echó mano del financiamiento interno: se estima que por la toma de deuda y las sucesivas devaluaciones el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES perdió el 70% de su valor.

Cuando asumió Macri el FGS tenía un monto cercano a los USD 67.000 millones, y a marzo de 2019 esa cifra se redujo a los USD 22.000 millones.

En caso de asumir un gobierno de otro color político enfrentará una difícil situación en cuanto al pago de intereses de la deuda en el mediano plazo. En los primeros cuatro años deberá afrontar vencimientos por USD 223 mil millones, de los cuales, USD 173 mil millones son en moneda extranjera.

Algo más de USD 50 mil millones deberán ser devueltos al FMI y los pagos se concentran en 2022 y 2023, cuando se deberán desembolsar cerca de USD 45 mil millones.


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