Chile y el narcotráfico a través de la ruta del pacífico

¿La pandemia del COVID19 detendría el avance del narcotráfico en Chile?


¿La pandemia del COVID19 detendría el avance del narcotráfico en Chile? esta era una pregunta que emergía en un país que lleva más de un año bajo Estado de Excepción Constitucional. Desde octubre de 2019 producto del estallido social, alterando la situación de normalidad de los derechos y libertades de las personas.

Se hipotetizaba que las restricciones forzosas de las cuarentenas y el cierre de las fronteras terrestres y aéreas impactarían per se en las organizaciones criminales quienes no podrían proveer al mercado de consumo nacional y extranjero de los bienes demandados, principalmente vinculados al tráfico de drogas. Sin embargo, al poco andar se constató “lo evidente”, las organizaciones criminales se adaptan rápidamente, buscan nuevas drogas, rutas, y expanden su presencia en otros territorios, a pesar de las limitaciones generadas por la pandemia.  


El rol geoestratégico de Chile en las rutas del tráfico de drogas no se vio mermado por la contingencia sanitaria. El informe de decomisos de drogas elaborado por la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) advierte el aumento del tráfico de cocaína y marihuana en un 94% y 50% respectivamente.

La ruta del pacífico se convirtió en generadora de accesos hacia América del Norte, Europa, Oceanía y Asia, y los puertos chilenos en facilitadores para que las organizaciones criminales siguieran operando, ya que éstos han continuado funcionando debido a que el 96,4% del comercio exterior de Chile se realiza por esta ruta.

Si bien la ruta del Pacífico no es una nueva, ha adquirido mayor visibilidad por el impacto que ha producido la exportación de cocaína desde Chile principalmente a los mercados europeo y australiano. Tradicionalmente, el 90,7% de cocaína proveniente de Perú y Bolivia ingresaba a Chile por vía terrestre al norte del país. Durante el 2020 continúa ingresando cocaína, a través de 200 pasos ilegales, pero además la cocaína peruana ha comenzado a ingresar por vía marítima. Los decomisos realizados por la Policía Marítima indican que una de las rutas utilizadas es Tacna-Iquique, lugar en donde se realizó el decomiso de más de media tonelada de cocaína, en el mes de noviembre. Y Tacna-Arica, ciudad en donde operaba una organización criminal que había creado una empresa de turismo como fachada para el traslado de la cocaína hacia el centro del país.

Por otra parte, la tendencia era que la marihuana destinada al consumo interno provenía desde Paraguay, en general vía Argentina o Bolivia. Esta situación cambió drásticamente reduciéndose en un 900%, frente a la irrupción de marihuana proveniente de Colombia, vía Ecuador, un importante país de tránsito dentro del Pacífico sur.

Esto da cuenta de una nueva dinámica inter-portuaria entre los países del Pacífico Suroeste, que comienza en los puertos de Buenaventura en Colombia, pasa por Ecuador y Perú para ingresar a Chile por los puertos de carga como San Antonio y Valparaíso, además de otros ilegales. Las embarcaciones que recalan en estos puertos pueden ser infiltradas en la zona primaria o en alta mar.

Las bandas y organizaciones criminales que operan en Chile se han caracterizado por sus vínculos familiares y el negocio del microtráfico. Sin embargo, la pandemia ha puesto en evidencia, por un lado, la impunidad que las ampara, y por otro, la presencia de organizaciones criminales colombianas y mexicanas en territorio chileno.

La búsqueda de nuevas rutas comerciales en Latinoamérica hace de Chile un país altamente atractivo para el tráfico de drogas ya que presenta una infraestructura portuaria permeable y un importante mercado de consumo de cocaína y marihuana. El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), calificado por el Gobierno mexicano como el más peligroso y violento, parece haber comprendido el rol geoestratégico de Chile en el Pacífico Suroeste y ha comenzado a utilizar esta ruta para ingresar marihuana a través de los puertos chilenos. El decomiso de 3.5 toneladas de marihuana, en el periodo más álgido de la pandemia, proveniente del puerto mexicano Manzanillo, lugar de operación del CJNG, da indicios que el tráfico por esta ruta podría venir desarrollándose con anterioridad, al amparo de la impunidad y corrupción. 

En definitiva, la pandemia del COVID19 no ha detenido el avance del narcotráfico en Chile a través de la ruta del Pacífico. Las organizaciones criminales han modificado su forma de operar, aprovechando las ventanas de oportunidad que se han generado, manejando nuevas dinámicas.



Sobre la autora: Co-coordinadora del Centro de Estudios sobre Crimen Organizado Transnacional (CeCOT). Instituto de Relaciones Internacionales de La Universidad Nacional de La Plata. valetroncosoz@gmail.com

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