CFK, el debate público y la "autonomía" del periodismo

La expresidenta se manifestó y ordenó el debate público, pero los medios opositores hicieron una lectura particular de su carta. ¿Cuánto pesa el término "veracidad" en un periodismo hecho de recortes?

"No creo en las neutralidades periodísticas, sí en la necesidad de discutir ganando diversos grados de autonomía", escribió hace un tiempo el periodista Eduardo Blaustein en su libro "10 años de rabia, el periodismo, los medios y las batallas del kirchnerismo". Desde hace años esa definición me parece una especie de prédica insoslayable a la hora de ejercer y evaluar la práctica periodística. Ayer, Cristina Fernández de Kirchner publicó una carta en la que fijó prioridades: habló del problema de la "economía bimonetaria", cuestionó a empresarios, llamó a un gran acuerdo y respaldó la autoridad del presidente Alberto Fernández. ¿Existió esa autonomía de la que habla Blaustein a la hora de analizar el escrito por parte de los editorialistas de los medios opositores?

Como pasa casi siempre, el espectro mediático masivo, como Clarín, La Nación e Infobae, por citar solamente a los sitios provenientes del mundo gráfico y digital, se manifestó en una sola dirección sobre la misiva de Fernández de Kirchner: la leyeron como un cuestionamiento a la gestión del actual presidente y a través de una frase plasmada en uno de los párrafos ("funcionarios que no funcionan") editorializaron sobre el supuesto distanciamiento de CFK del rumbo tomado por el Gobierno nacional, que conduce alguien que ella misma eligió hace más de un año.

Para estos medios quedó en un segundo lugar el diagnóstico que hizo la exjefa de Estado sobre la situación que atraviesa el país y la revalorización del poder presidencial que dejó en claro. "En la Argentina el que decide es el Presidente. Puede gustarte o no lo que decida, pero el que decide es él. Que nadie te quiera convencer de lo contrario. Si alguien intentara hacerlo, preguntale que intereses lo o la mueven",  afirmó.

También corrieron de la centralidad de su análisis que Fernández de Kirchner no evitó referirse a uno de los temas más candentes en el escenario político económico por estos días: la cotización del dólar. "La Argentina es ese extraño lugar en donde mueren todas las teorías. Por eso, el problema de la economía bimonetaria que es, sin dudas, el más grave que tiene nuestro país, es de imposible solución sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales de la República Argentina".

Además, desatendieron otro de los pasajes en el que sostiene que existe en el mundo empresarial un marcado "antiperonismo" al que no encuentra explicación por los resultados que obtuvo ese sector durante las gestiones kirchneristas.

Ni el más acérrimo de sus opositores puede negar que la figura de Cristina Fernández de Kirchner brilla sobre quienes la siguen con devoción y encandila a quienes la denostan a diario. Prueba de esto último, es que muchos de los editorialistas que se aventuraron por estas horas a sentenciar su suspuesto despegue de Alberto y señalaron su arrepentimiento por haberlo elegido candidato son los mismos que decían que el presidente era su títere. ¿En qué quedamos? 

Una de las certezas que se desprende de la manifestación pública de CFK es que tal como tuiteó Juan Courel, consultor político y responsable de la estrategia comunicacional de la campaña electoral del Frente de Todos, la expresidenta ordenó el debate público, una materia en la que el Gobierno parece faltarle más efectividad todavía.

La segunda es la enunciada en el primer párrafo de esta nota y es la dificultad para autonomizarse de los principales periodistas de la línea editorial que le remarcan los medios a la hora de abordar los hechos realidad. ¿Cuánto pesa el término "veracidad" en un periodismo hecho de recortes, distorsiones, ocultamientos, falsedades? ¿Habrá que decir hoy "noticia es toda información que fortalezca la propia posición y dañe al adversario?, se pregunta Blaustein en su libro y son interrogantes que en la actualidad parecen arrojar respuestas negativas para el ejercicio del oficio periodístico

No cabe duda que en las palabras de la expresidenta pueden leerse algunas críticas a algunos integrantes del Gobierno nacional, pero es muy cuestionable poner ese fragmento como eje de su carta. Es por eso que la representación de la carta pública de Cristina Kirchner es un buen reflejo del estado actual de las disputas de sentidos deshonestas que ejercen estos medios y/o sus periodistas en el escenario político nacional. No se trata de pregonar una "objetividad" que no existe, sino de aspirar a un poco de autonomía a la hora de contar la realidad.

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