Certificado de inmunidad: "Es un proyecto improvisado y plagado de manipulación"

En diálogo con EPD, Ernesto Resnik, biólogo molecular que trabaja en Estados Unidos, desarma una por una las incongruencias de la iniciativa presentada por Fernando Iglesias, Waldo Wolf y otros diputados de la oposición.


Diputados del PRO y la Coalición Cívica presentaron este martes un proyecto de ley para establecer un "certificado de respuesta inmune" para que aquellas personas que ya hayan cursado la enfermedad de coronavirus tengan vía libre para circular y salir a trabajar, supuestamente sin riesgo de contagiar a terceros o contagiarse nuevamente, y desde la comunidad científica ya salieron a cuestionar con dureza esta iniciativa. "El texto se nota increíblemente improvisado, es precario y está plagado de textos manipulados", sentencia en diálogo con EL PAÍS DIGITAL Ernesto Resnik, biólogo molecular que actualmente reside en Estados Unidos y dirige un grupo de desarrollo de anticuerpos monoclonales en una empresa de biotecnológica internacional.

El proyecto de ley, firmado por Fernando Iglesias, Paula Oliveto, Mariana Zuvic, Pablo Torello y Waldo Wolff, entre otros, proclama que "existen evidencias científicas y antecedentes a nivel global de herramientas que permiten identificar las poblaciones inmunes al COVID-19 y que, al mismo tiempo, no tienen capacidad de contagiar a otras personas", en referencia a los test serológicos (también llamados rápidos). 

Además, estos diputados citan a algunos científicos y papers (según Resnik, "completamente sacados de contexto"), pero, al mismo tiempo, afirman que "el conocimiento científico requiere de procesos para los cuales la sociedad no puede esperar". 

"Es un proyecto realmente improvisado, mal escrito, mal traducido de a pedazos, y hecho con cierta deshonestidad intelectual o científica", manifiesta el biólogo molecular sobre el texto. 


Los problemas de los certificados de inmunidad 

Resnik aclara que para hablar de un certificado o "pasaporte" inmunitario "hay que discutir varias cosas". "La primera es que un pasaporte inmunitario sirve si conocemos la inmunidad. ¿Cómo es la inmunidad para la que se quiere dar un pasaporte?, es la primera pregunta. ¿Es robusta, es completa, es débil? ¿Cuánto duraría el certificado? No sabemos cuánto dura la inmunidad, ¿cómo sabríamos cuánto duraría el certificado?", plantea, y también remarca que "la inmunidad producida por las personas es muy diferente en las distintas edades e, inclusive, dentro de las mismas edades es difícil de medir con los métodos que se quieren utilizar".

Otra de las cuestiones que coloca sobre la mesa el científico argentino es que el proyecto justifica la posibilidad de otorgar este tipo de certificados a partir de la realización de test serológicos (también llamados de "anticuerpos"), cuando se sabe que este tipo de pruebas, según la OMS y sobre todo el Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en ingles) de Estado Unidos,  actualmente son "imprecisas". "Todavía no hay un test que se pueda decir que funciona al 100%", explica el experto en inmunidad.

"Me parece increíble que un proyecto de ley como este haya dejado de lado eso —sostiene—, que no se hable de que este test debería ser acompañado de un test de PCR, de presencia del virus, porque hay un tiempo en el que la persona va desarrollando la inmunidad en la cual todavía la infección es activa. O sea, hay personas que pueden tener anticuerpos de inmunidad y todavía tener resabios y no necesariamente restos menores del virus. Desde mi punto de vista, es esencial que el test serológico vaya acompañado con el test de PCR, porque aquella persona a la que se le da el certificado podría ser infecciosa". 


Citas e información científica falsa

Una de las cuestiones que menciona el proyecto es la existencia de un test serológico desarrollado por el Hospital Mount Sinai que, supuestamente, cuenta con certificación de la Agencia de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA). Pero nadie mejor que Resnik para desmentirlo: justamente su grupo de investigación de anticuerpos monoclonales fue uno de los que trabajó en conjunto con ese centro de salud en el desarrollo de este test.

"Eso es mentira, el FDA no ha certificado ningún kit, solamente ha dado permiso de uso de emergencia", señala Ernesto, y añade: "En particular, ese test que desarrollamos creemos que es mucho mejor, pero todavía hay que probarlo".

Otro de los puntos que cuestiona el biólogo argentino es la cita de un paper escrito por los científicos estadounidenses Persad Govind y Ezekiel Emanuel. De manera increíble, en el caso del segundo investigador, los autores del proyecto confunden su nombre con su apellido (se refieren a él como "Emanuel J. Ezequiel")

"Claramente no saben ni quién es. Y en ese paper se analizan las posibilidades y los aspectos éticos de este tipo de medidas. Su conclusión es que posiblemente es ético este uso. En ningún caso, como los usan en el proyecto de ley, están diciendo que apoyan eso, sino que están simplemente diciendo que sería ético. De hecho, en declaraciones a los medios, Emanuel todo el tiempo dice que hay que tener cuidado porque todavía no conocemos nada de la inmunidad", aclara Resnik.

"El uso que le han hecho a ese paper es deshonesto, porque lo otro que dejaron completamente fuera son los cuatro puntos que los autores ponen como posibles problemas. Dejan absolutamente de lado ese pedazo, y toman solamente lo que les sirve, falsamente tomado. A mi me da un poco de verguenza que sea un proyecto de ley del Congreso argentino, con esta precariedad de información", dispara.


El problema "práctico y ético"

Algo que entra en juego cuando se discuten este tipo de iniciativas en el mundo —en el texto aseguran que "muchos países están instaurando regímenes de licencias o certificados de inmunidad", pero no mencionan ninguno— es el tema "práctico y ético", indica Resnik.

"El certificado de inmunidad es un gran incentivo para la auto-infección —advierte—. Por ejemplo, de gente que no tiene trabajo, jóvenes sobre todo, que ven la oportunidad de que con un pasaporte de inmunidad puedan salir y lograr conseguir un empleo. Esto, entonces, es un gran incentivo para que los jóvenes, que además creen que no van a morir con la enfermedad, salgan a infectarse. Este es el principal problema cuando este tema se discute en el mundo. Y con la auto-infección de estas personas llegan otras infecciones en los grupos de riesgo". 

Otro de los peligros podría ser la apertura de un "mercado negro de certificados". "Una vez que hay una necesidad tan urgente como la de salir a trabajar y la posibilidad de un pasaporte para hacerlo, enseguida crece el mercado negro", alerta en ese sentido. 

Para Resnik, puede haber lugar para este tipo de iniciativas, "pero, como dice el paper, tienen que ser consideradas con seriedad" y "lo que hace este proyecto de ley no es nada de eso". "Lo fundamental es que es casi imposible dar un certificado de inmunidad seguro sin conocer cuál es esa inmunidad", argumenta.

Y concluye: "Se puede hacer, se pueden tomar riesgos y los Estados pueden asumirlos, pero hay que ser honestos respecto de cuáles son estos riesgos".


A continuación, el proyecto de ley presentado por la oposición y el paper de Govind y Emanuel con las observaciones de Ernesto Resnik:


https://www.dropbox.com/s/5ryowwyyspyquhh/Proyecto%20Certificado%20de%20Respuesta%20Inmune.pdf?dl=0


https://www.dropbox.com/s/h7wh7c8s9cjnjtv/jama_persad_2020_vp_200100.pdf?dl=0



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