Caso Lucas Carrasco: ¿es suficiente el testimonio de la víctima?

El fallo generó una fuerte polémica que se replicó en los pasillos de los tribunales, en oficinas, en cafés y reuniones de amigos. ¿Justicia con perspectiva de género o violatoria de las garantías constitucionales?


El fallo del “Caso Carrasco” generó una fuerte polémica que se replicó en los pasillos de los tribunales, en oficinas, en cafés y reuniones de amigos. De un lado, lo celebraron como un nuevo avance contra el paradigma de la Justicia patriarcal, en el cual se dejaron de lado estereotipos comunes con respecto a los casos de agresiones sexuales. Por el otro, lo tildaron de arbitrario y violatorio de las garantías constitucionales; y no faltaron quienes advirtieron por una “oleada de denuncias falsas” avaladas por este precedente.


El caso Carrasco, un fallo bisagra:

El periodista Lucas Carrasco fue condenado esta semana por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 9 de Capital Federal a 9 años de prisión por el delito de abuso sexual agravado por acceso carnal, en otras palabras, violación. Lo trascendente del caso es que la Justicia hizo lugar a una denuncia de violación en el marco de relaciones sexuales consentidas y el testimonio de la víctima fue la prueba esencial.


La prueba en las causas de violencia sexual:

El aspecto más cuestionado de la resolución del Tribunal fue la cuestión de la prueba. Según los detractores, la sentencia se basó en una única prueba: el testimonio de la víctima, por lo que argumentan que bajo este criterio podrían ser condenados inocentes sin pruebas, violando la garantía constitucional de presunción de inocencia. Sin embargo, esta garantía constitucional no corre peligro porque no hay condena sin pruebas. La prueba que sustentó el fallo es justamente el testimonio de la víctima.

¿Se puede condenar con un único testimonio como prueba?

La respuesta es sí. No hay ningún impedimento al respecto porque en nuestra legislación procesal no es aplicable la regla “testigo único, testigo nulo”. La convicción judicial para resolver no depende de la cantidad de los elementos de prueba sino de la fuerza probatoria de los mismos, por lo cual un testimonio puede ser suficiente para fundar una condena.

Además, la Justicia con perspectiva de género implica una valoración especial del testimonio de la víctima y del contexto en que se dio el hecho. Este tratamiento es lo que garantiza el acceso a la Justicia, por las circunstancias en que generalmente tienen lugar estos hechos: en ámbitos de intimidad y con la presencia solo de víctima y victimario. De no mediar este tratamiento especial, estos delitos quedarían impunes.

Vale aclarar que a los fines de preservar el derecho de defensa del imputado este testimonio deberá “pasar el filtro” de los peritos psicólogos y/o psiquiátricos, y del tipo de test que la Justicia determine para garantizar su veracidad.


Un nuevo paradigma contra la Justicia patriarcal: 

El fallo Carrasco trajo una vez más al debate los prejuicios y estereotipos en torno a la violencia de género y en particular a la violencia sexual. Todos acuerdan en que una relación sexual sin consentimiento es una violación, sin embargo, aparecen “los grises” cuando el hecho que se juzga se da en un contexto de una relación consentida.

En el imaginario colectivo el delito de violación aún es visto como aquel perpetrado por un desconocido, relacionado con la oscuridad y “el descampado”; o por un conocido, o incluso un familiar, pero siempre por fuera de una relación “de pareja” o consentida.

En este sentido, son esclarecedoras las palabras del fiscal Ariel Yapur en su acusación.  “El relato de los hechos es totalmente creíble no sólo por el contenido sino por la forma”, resaltó y agregó: “No es posible que se juzgue a una mujer por haber ingresado al departamento de un hombre y que por eso deba someterse a cualquier acto de carácter sexual que su circunstancial compañero desee”. “El acusado forzó a Sofía, utilizó toda su fuerza para someterla: no fue un destrato ni una desconsideración ni un 'machirulismo', lo que sucedió fue una violación”, aseguró.

Los avances del movimiento feminista aceleraron los tiempos de la Justicia y presentan un desafío para los magistrados/as. Tal vez, algunos de estos cuestionamientos a la resolución se acallen cuando se den a conocer los fundamentos del fallo el próximo miércoles.

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