Bridgerton, una serie taquillera

Los Bridgerton es una serie de época diferente, tanto que puede gustarle a quienes huyen de ese tipo de propuestas.

Los Bridgerton es una serie de época diferente, tanto que puede gustarle a quienes huyen de ese tipo de propuestas. Tiene el ritmo de las mejores series, algo de misterio y buenas dosis de humor y sexo, lo que la hace distinta, y mucho mejor, que  otras series basadas en novelas históricas y románticas.

El estreno de esta primera temporada  se convirtió en uno de los más grandes éxitos de audiencia de la plataforma Netflix, cuando se presentó recientemente a finales del 2020. Esta ficción fue su quinto mejor lanzamiento histórico desde 2013, año en el que se creó.



La historia tiene como protagonista a la familia Bridgerton y la intención de lograr un buen matrimonio de  Daphne, la mayor de las hijas que fue preparada para eso ya que es lo máximo a lo que una dama puede aspirar. El hermano mayor, debido a la ausencia del padre, es el encargado de controlar que se logre un buen matrimonio. Pero se cruza el Conde Hastings y aparece el amor.

Hay varias historias secundarias interesantes, actuaciones brillantes y una ambientación espectacular, con todos los requisitos para trasladarnos en el tiempo, lo que también habla de los presupuestos altos que manejó la producción de Shonda Rhimes, que es responsable de esta serie, la primera que hace para la plataforma. Antes estuvo detrás de Grey s Anatomy, Scandal y Private Practice entre otras series multipremiadas.

La historia está basada en la novela de Julia Quinn, una autora  norteamericana de best sellers dentro del género de novelas románticas. Esta primera temporada está basada en el libro El duque y yo, uno de los ocho volúmenes que componen la saga, así que, si tenemos en cuenta el éxito de la serie, es fácil adivinar que se vienen nuevas temporadas.

En la línea de las adaptaciones de las novelas de Jane Austen ( en las que se inspira Julia Quinn), los Bridgerton se ambienta a comienzos del siglo XIX y repasa las peripecias de la alta burguesía, pero con varias vueltas de tuerca que parecen ser una de las claves del éxito: bastante humor siempre presente, algo de  sexo, el rol de la mujer de esa clase social que lucha como puede contra los corsets, y la diversidad que está presente en la serie. Unos cuantos toques de actualidad a  lo tradicional de la novela romántica.

Para muchos Bridgerton es una mezcla rara de Downtown Abbey y Gossip Girl y lo cierto es que la búsqueda de actualidad para el relato clásico de época termina funcionando muy bien y la comparación de las dos series, no está nada mal.

Bridgerton no deja de ser un buen culebrón, pero que tiene su ritmo, atrae siempre y con una superproducción en la ambientación y el vestuario puede ser un buen plan para poner la mente en blanco.

Ideal para un entretenimiento liviano, sin mayores pretensiones.

El plus es la voz de Julie Andrews que narra en off y nos mete de la mejor manera en la Gran Bretaña del siglo XIX.


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