Brecha digital: un obstáculo para sociedades del conocimiento inclusivas

OPINIÓN. Como afirma la UNESCO y la CEPAL será fundamental no solo el acceso del Internet de calidad sino que se garantice a los sujetos una educación inclusiva y equitativa que promueva oportunidades de aprendizaje a lo largo de todo el ciclo educativo.


Economía del conocimiento, revolución del conocimiento, sociedades del conocimiento son algunos de los nombres que resuenan en la opinión pública, académicos/académicas y gobiernos de todo el mundo para hacer referencia a las nuevas formas de colectividades a partir de las transformaciones en el plano social, económico y cultural. Estas transformaciones serán producto, sobretodo, del surgimiento del Internet, la profundización de la globalización y los procesamientos de grandes datos en las últimas décadas. La pandemia y con ella las políticas de distanciamiento social se presentan como un acelerador de estas transformaciones, mientras saca a la luz cuestiones un tanto problemáticas a la hora de pensar en sociedades del conocimiento inclusivas tras la brecha en el acceso del Internet y la educación en TICs en la región -América Latina y el Cáribe-. 



Crédito de foto: Iberdrola



La educación y salud remoto, el teletrabajo, entre otros procesos que vivimos ejemplifican algunas de las características que tendrían las sociedades del conocimiento. Estas características se acoplan a una realidad de la región en donde la desigualdad es y está muy marcada. Por lo que mientras se avanza hacia las sociedades del conocimiento no de igual forma las garantías de derechos llegan a las poblaciones excluidas. Por el contrario el acceso a la garantía de derecho por poblaciones vulneradas se encuentra en retroceso tras la imposibilidad de esas poblaciones a acceder a derechos que actualmente se desarrollan remotos. Ejemplo modelo, la educación remota. Teniendo esto en cuenta entonces, será necesario preguntarse, ¿cómo asegurar que las sociedades del conocimiento sean inclusivas en la región con el más alto nivel de desigualdad del mundo?

La región más desigual del mundo

América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo, ¿qué quiere decir esto? Que es la región con más brecha entre el sujeto que recibe el mayor ingreso con el que menos, ningún ingreso recibe. Aunque el nivel de desigualdad se medirá a partir de la diferenciación por ingreso, esta se materializa en el acceso o no a derechos. La desigualdad no dependerá únicamente del ingreso. El origen socioeconómico, el género, la raza-etnia, la edad y la territorialidad serán condicionantes que se sumen a la hora de tener garantizado o no el acceso a estos (CEPAL, 2018). Esta desigualdad también encuentra su explicación en la poca capacidad de nuestros modelos productivos de incorporar a más cantidad de mano de obra en la creación de bienes exportables y el sostenimiento de modelos de crecimiento desigual por gobiernos corruptos que acentúan los monopolios y oligopolios. Por lo que varias poblaciones terminan excluidas de la sociedad.

Las sociedades del conocimiento

La existencia de las sociedades del conocimiento, economía digital, economía del conocimiento y sus acepciones permitieron que personas, Estados, empresas y organización estén más que nunca antes tan conectadas, educadas e informadas a partir, entre otras causas, de la eliminación de las barreras físicas. Estos cambios, como adelantamos, fueron y son posibles gracias a la existencia del Internet y los conocimientos y saberes en TICs para poder hacer un uso potentado del servicio. Por lo que, en las últimas décadas el acceso del Internet se irá configurando como un derecho fundamental, y el más básico para el paso a las sociedades del conocimiento. En este sentido, también, será una de las bases fundamentales tanto para el crecimiento económico como el desarrollo de los individuos en todas sus formas. Pero el contexto de Latinoamérica y el Caribe y sus desigualdades en el acceso a derechos nos vuelve muy difícil imaginar cómo estas sociedades serían inclusivas y no excluyentes en la región.

A los países de la región entonces, se nos presenta como un gran desafío superar la exclusión de algunos individuos a ciertos derechos y garantizar no solo el acceso a las nuevas tecnologías, incluido Internet, sino la educación en su uso. Con respecto a esto la región en general, con mejores y peores niveles al interior, incluso dentro de un mismo país, tienen dos grandes problemas. Por un lado, el problema de una infraestructura deficitaria y en segundo lugar, el problema de una educación de TICs incipiente o inexistente.

Una infraestructura deficitaria

El primer problema tiene que ver con la infraestructura deficitaria de la región en el acceso y uso del Internet. El problema no solo se trata del alcance de la infraestructura sino de su calidad. Es decir, que aunque como la tendencia mundial lo marca donde el alcance de internet  y su calidad ha mejorado, estamos muy lejos muy lejos de los niveles de los países desarrollados, incluso algunos en desarrollo de Asia más aún de la universalización y de una red (banda ancha) de calidad. Si retomamos a datos duros podemos encontrar que al menos el 33% de los sujetos de la región no poseen acceso a internet en sus hogares, esto empeora al acotar la población a niños y niñas entre 5-12 años donde el 46% no cuenta con Internet en sus hogares. Como un reporte de la CEPAL indica “En Bolivia (Estado Plurinacional de), El Salvador, Paraguay y Perú, más del 90% de los niños y niñas de los hogares más pobres viven en hogares sin conexión a Internet. En los países que presentan mejores indicadores de conectividad, alrededor del 30% de estos niños y niñas no cuentan con conexión a Internet en su hogar., aún más  haciendo un análisis comparativo” (Pág: 9).



Elaboración propia a base de datos de la CEPAL (2020).


En este sentido, el acceso o no de Internet también tendrá que ver con el condicionante de la edad, como es la tendencia mundial donde los adultos y adultas mayores son los que menos acceso tienen al servicio pero en la región se le sumarán como población de menos acceso al servicio los niños y niñas. A la vez, en la región el acceso dependerá sobre todo del ingreso. Como lo ha registrado el reporte cepalino (2020) los hogares sin acceso al servicio de Internet son los que se encuentran en los estratos económicos más bajos, es decir aquellos que menor ingreso perciben.

Una educación en TICs incipiente

Como adelantamos el segundo problema tendrá que ver con los bajos, incluso incipientes, niveles en educación de las TICs de la región. La escasa formación y la limitada incorporación de las tecnologías digitales en los procesos formativos serán un obstáculo para pensar en sociedades del conocimiento inclusivas.  Como advierte la CEPAL (2020) “la tasa bruta de matriculación en la educación terciaria en América Latina y el Caribe es del 50%, en los países de la OCDE alcanza el 74%; el coeficiente de alumnos por computadora es de 42 y 8; la cifra de patentes concedidas por millón de habitantes es de 1 y 211, y el gasto en investigación y desarrollo es del 0,67% y el 2,15% del PIB, todo ello respectivamente.” (Pág:16). A futuro esto significa que los países no tengan las personas capacitadas para desarrollar las habilidades que esta sociedad reclama, que día a día implican entonces un saber más experto. Por lo que, ante la inactividad por parte de los países en el aprendizaje de TICs de sus poblaciones estas sociedades terminan excluyendo aún más a las poblaciones vulneradas que se ven sometidas a niveles de educación bajos incipientes e incluso inexistentes. El aprendizaje será fundamental para incorporar a las poblaciones en un futuro en el campo laboral.

La brecha digital

Con lo dicho anteriormente podemos esbozar que la brecha digital entonces no solamente será por la restricción de una población significativa al acceso del Internet y sus dispositivos sino también a la falta de un aprendizaje en las TICs de calidad para el aprovechamiento profundo del Internet. La pandemia no solo nos muestra este problema en la región sino lo profundiza al excluir a niños, niñas y adolescentes de la educación remoto.

Por otro lado, a pesar de los condicionantes de la región vemos que sin duda los beneficios de estas sociedades son múltiples tanto para el crecimiento económico como para el desarrollo. Esto será posible siempre y cuando junto con sus leyes de software, de economía del conocimiento, etc. los países de la región promuevan 1) la universalización del Internet, inclusive a partir de cooperación público-privada, 2) las mejoras de los estándares de calidad de las redes y 3) la reestructuración de los niveles educativos públicos a partir de la enseñanza de las TICs para que los y las estudiantes en un futuro puedan estar preparados para desarrollarse en las sociedades que están llegando.

Como afirma la UNESCO y la CEPAL será fundamental no solo el acceso del Internet de calidad sino que se garantice a los sujetos una educación inclusiva y equitativa que promueva oportunidades de aprendizaje a lo largo de todo el ciclo educativo, aumentando no solo la conectividad y la infraestructura digital sino también las habilidades digitales de maestros y profesores como de los estudiantes. De no ser así, estas sociedades del conocimiento seguirán excluyendo a una parte significativa de la población a la cual se le niegan derechos hace décadas. Superar la brecha digital será la clave para que las sociedades del conocimiento sean inclusivas y no excluyentes.

Sobre la autora

Candelaria López es Licenciada en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Está diplomada en Estudios Avanzados en Economía y Política. Es investigadora en temas de desarrollo y coordinadora del Observatorio de Economía Política Internacional del Centro de Estudios de Política Internacional de la Universidad de Buenos Aires (CEPI UBA). Colaboradora de la red SEHLAC y es responsable de Relaciones Internacionales de Mensajeros de la Paz (Argentina)

 

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