Brasil en alerta: entre la pandemia y la recesión

Pese a la decisión de Jair Bolsonaro de priorizar la economía y dejar en segundo lugar las medidas sanitarias, la actividad se contrajo casi un 10% en abril. El coronavirus causó 50 mil muertes y el país enfrenta una grave situación social y económica.

¡"Brasil no puede parar"!, fue el slogan de la campaña que lanzó por las redes sociales el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a fines de marzo y de ese modo anticipó la postura que tendría su gobierno frente a la pandemia. Su hijo, el senador Flavio Bolsonaro, agregó otra frase que dejó más que clara sus prioridades: ¡La salud en segundo lugar!. Casi tres meses después, el coronavirus dejó su huella: 50 mil muertes y 1 millón de contagios, y para colmo de males a la economía no le fue mucho mejor: la actividad se contrajo durante el mes de abril.



La pandemia no frena

De acuerdo al reporte diario del Ministerio de Salud, Brasil registró ayer 1.204 fallecidos por COVID-19, con lo que el balance total de víctimas fatales llegó a 47.869, mientras que los casos confirmados ascendieron hasta los 983.359. 

Este jueves fue el tercer día seguido que superó los 1.200 fallecidos diarios y es el segundo país en número total de muertes e infectados con COVID-19 por detrás de Estados Unidos, aunque, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), encabeza las estadísticas cuando el análisis se reduce a los últimos siete días.

Pese a este oscuro panorama, Bolsonaro ratificó ayer su posición y cuestionó medidas de aislamiento social aún vigentes en algunos estados y municipios del país: "Brasil no aguanta más el  'quedesé en casa'", fustigó el mandatario. 

Además, apuntó otra vez contra la OMS; aseguró que "lo que menos tiene de ciencia" es el organismo de la salud, porque, a su juicio, "está en un vaivén todo el tiempo", con cambios de opinión y las dudas como las que ha levantado sobre la eficacia de la cloroquina.



El principal foco de contagio continúa siendo el estado de Sao Paulo, el más rico y poblado del país, con 46 millones de habitantes, y que contabiliza 11.846 muertes y 192.628 contagios. Le sigue Río de Janeiro, con 8.412 óbitos y 87.317 infectados y donde este jueves volvió, sin público, los partidos de fútbol por el Campeonato Carioca, pese a la reticencia de algunos clubes de la región y las alertas de la comunidad científica.

La economía cae

La actividad económica en Brasil retrajo un 9,73 % en abril respecto a marzo, según un informe del Banco Central. El llamado Índice de Actividad Económica (IBC-Br), un indicador con el que el organismo emisor intenta anticipar la tendencia del Producto Interior Bruto (PIB), no había sufrido una caída tan pronunciada en un mes desde que comenzó a ser medido hace 17 años, en enero de 2003.

Pero la entidad monetaria brasileña señaló un registro de la caída aún peor, la retracción de la actividad económica en abril fue aún mayor, del 15,09 %, en la comparación con el mismo mes del año pasado.

Frente a esa situación, el Senado aprobó un proyecto que les permite a las empresas reducir la carga laboral de sus empleados y, proporcionalmente, su sueldo. También podrán suspender contratos y quienes se vean afectados por la medida pueden solicitar el seguro de desempleo Sólo falta la firma de Bolsonaro para que se convierte en ley, pero desde el gobierno dan por descontado este hecho. 

Como último recurso, el presidente hizo nuevamente un llamado a los gobernadores para que levanten las medidas de aislamiento que se mantienen en las zonas más afectadas y se reactive así la golpeada economía. Pero parece que esa no es la solución más viable para los millones de brasileños que sufren las consecuencias de la pandemia y la fallida estrategia de su máximo gobernante.  

Bolsonaro perdió a otro ministro

El ministro de Educación de Brasil, Abraham Weintraub, renunció este jueves luego de tratar de "delincuentes" a los miembros del Supremo Tribunal Federal (STF). 

Weintraub anunció su renuncia a través de un video en Twitter en el que se muestra junto a Bolsonaro, a quien le prometió fidelidad, en momentos en que el mandatario se halla bajo presión para abrir su gobierno a sectores de la derecha tradicional.





El funcionario, que pertenecía al ala más radical del Gobierno, protagonizó varias polémicas: una de ellas fue un tuit racista contra China, principal socio comercial de Brasil, y ataques contra los jueces del STF, que tienen en manos varios procesos que pueden poner en serias dificultades a Bolsonaro y a su familia.

Desde que asumió en enero de 2019, Bolsonaro perdió a unos diez ministros, que renunciaron o fueron destituidos. Esta cifra tiene un agravante: cinco dejaron su cargo durante la pandemia, entre ellos, dos ministros de Salud. 


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