Brasil: cuatro claves para entender las filtraciones de mensajes de Moro

The Intercept divulgó una serie de conversaciones privadas entre el entonces juez y los fiscales de la causa. Las charlas dan cuenta de la manipulación para encarcelar Lula Da Silva.

La megacausa Lava Jato, que derivó en la condena del expresidente Lula Da Silva, dio anoche un giro inesperado. El portal The Intecept publicó una serie de conversaciones privadas entre varios fiscales y el entonces juez de la investigación, Sergio Moro, de donde se desprende que las autoridades judiciales manipularon las evidencias y el proceso con el objetivo manifiesto de encarcelar al exmandatario para evitar que compita en las elecciones presidenciales.

1) ¿Qué dicen las escuchas filtradas?

The Intercept detalla a partir de la publicación de chats privados cómo Moro, actual ministro de Justicia de Jair Bolsonaro, instruía a los fiscales de la investigación Lava Jato para garantizar la condena a Lula. Distintas conversaciones dan cuenta de la parcialidad, politización e irregularidades que marcaron el proceso judicial.

Hay diálogos muestran la coordinación entre Moro y los fiscales, cuando el juez debería actuar como un actor independiente de la parte acusatoria. “¿No pasó mucho tiempo desde que iniciaste la última operación?”, le pregunta el juez al jefe del equipo de fiscales del Lava Jato, Deltan Dallagnol. “No pueden cometer este tipo de errores ahora”, le recrimina en otro momento.

Según The Intercept, “Moro recomendó al fiscal que cambiara el orden de unas etapas de la investigación, pidió agilidad en las operaciones, dio consejos estratégicos y pistas informales y anticipó al menos una decisión, criticó y sugirió recursos al Ministerio Público y retó a Dallagnol, como si él fuera un superior jerárquico de los fiscales y de la Policía Federal”.

2) ¿Qué respondieron Moro y los fiscales?

El Ministerio Público Federal de Paraná, cuyos integrantes llevan adelante la investigación del Lava Jato, señaló que los fiscales fueron víctimas “de un ataque informático”. “La acción vil del hacker invadió teléfonos y aplicaciones de fiscales de la Lava Jato usados para comunicaciones privadas y de interés para el trabajo y se suplantó la identidad de algunos de sus integrantes”, expresa el comunicado oficial, que da a entender que las conversaciones publicadas son verdaderas.

Por su parte, Moro, hoy miembro del gabinete de Bolsonaro, le restó importancia a los chats filtrados. “Mucho barullo por la publicación de supuestos mensajes de fiscales del Lava Jato obtenidos por medios criminales. Una lectura atenta revela que no hay nada allí a pesar del enfoque sensacionalista”, manifestó en Twitter.


3) ¿Cómo reaccionó el entorno de Lula?

El exmandatario se hizo eco de inmediato de la investigación periodística de The Intercept. “La verdad prevalecerá”, apuntó en uno de sus últimos tuits sobre el tema. Su abogada, Teixeira Zanin Martin, explicó que “este tipo de vinculación entre un juez y fiscales es totalmente ilegal”, y agregó: “Todo esto confirma lo que siempre dijimos, este fue un caso de persecución política para retirar al expresidente de las elecciones del año pasado”.

4) ¿Qué puede pasar ahora con la situación de Lula y la causa del Lava Jato?

Aún es prematuro señalar cuáles pueden ser las repercusiones judiciales de la reciente divulgación de documentos. Desde hace tiempo que la defensa de Lula viene presentando evidencia de que el expresidente es víctima de una persecución judicial y de un proceso viciado e irregular. La publicación de los chats entre las autoridades judiciales es quizá la prueba más clara de la manipulación que se llevó a cabo.

En el sistema procesal penal de Brasil, el juez actúa como garante del proceso y el fiscal investiga. Si ambos proceden de manera coordinada, las garantías y el derecho a defensa se ven automáticamente vulnerados. Los abogados de Lula pedirán que la condena quede sin efecto, mientras los fiscales del Lava Jato y Sergio Moro buscarán ampararse en que las conversaciones privadas fueron obtenidas por medios ilegales y que, por lo tanto, no pueden constituir una prueba de delito.

Rouvier