Bolsonaro, “el Trump brasilero”, y Haddad, el heredero de Lula

¿Cómo ingresaron a la política, a qué sectores representan y qué plantearon durante la campaña electoral los dos candidatos con más probabilidades de ingresar al balotaje en Brasil?

Este domingo se celebrarán elecciones presidenciales en Brasil, una contienda que tendrá impacto en toda la región. A continuación, un perfil de Jair Bolsonaro y de Fernando Haddad, los dos candidatos con más chances de ingresar a la segunda vuelta electoral. ¿Cómo ingresaron a la política, a qué sectores representan, qué plantearon durante la campaña?

Bolsonaro, “el Trump brasilero” que amenaza a todo el sistema político

Militar de formación, Jair Bolsonaro es excapitán del Ejército. Aunque desde diferentes sectores sea percibido como un “outsider”, está en política desde hace mucho tiempo: es diputado federal por Río de Janeiro desde 1991.

Durante décadas fue considerado un personaje excéntrico de la política brasilera. Sin embargo, comenzó a ganar popularidad ante el advenimiento de la última crisis en el gigante latinoamericano, que combinó el descrédito de los partidos tradicionales, el deterioro de la situación económica y la escalada de violencia social.

Bolsonaro es un típico dirigente de extrema derecha: reivindica la última dictadura militar, promueve la mano dura y defiende la libre portación de armas. Es, además, machista, racista y homofóbico. Sus frases son tristemente célebres: “Yo a usted no la violaría porque no se lo merece”, le espetó a una colega legisladora durante una entrevista televisada hace algunos años. “Sería incapaz de amar a un hijo homosexual, prefiero que muera en un accidente de coche”, deslizó hace poco. “Un policía que no mata no es policía”, apuntó al cristalizar su visión sobre la seguridad.

Con Lula imposibilitado de competir, el diputado que se presenta por el Partido Social Liberal comenzó la campaña como favorito y, a pocas horas de la votación, todas las encuestas lo dan encabezando los comicios con una intención electoral mayor al 25%.

El 6 de septiembre pasado recibió una puñalada en el abdomen durante un acto electoral y desde entonces se encuentra hospitalizado, aunque fuera de peligro. Sin haber pisado la calle por el ataque que sufrió, toda la campaña giró sobre su eje. En las últimas semanas hubo multitudinarias marchas en su contra, convocadas por el movimiento de mujeres.

Bolsonaro, “el Trump brasileño”, es, ante todo, una amenaza contra el sistema democrático. ¿Habrá un giro autoritario en el gigante latinoamericano?

 


Fernando Haddad, ¿el heredero de Lula?

Haddad es el reemplazante de Lula da Silva en las elecciones presidenciales de este domingo en Brasil. Hijo de inmigrantes libaneses, desarrolló una amplia carrera académica: se graduó en Derecho, hizo una maestría en Economía y se doctoró en Filosofía en la Universidad de San Pablo, donde ejerce como profesor.  

Aunque está afiliado al Partido de los Trabajadores desde 1983, desembarcó de lleno en la política a comienzos de los 2000. Tras ascender rápidamente en la estructura del gobierno, en 2005 Lula lo nombró ministro de Educación, cargo en el que se mantuvo hasta 2012, ya durante la presidencia de Dilma Rousseff. Durante su gestión, amplió la inversión educativa, impulsó un sistema de becas para que jóvenes de bajos recursos accedan a la universidad y mejoró los índices de calidad educativa.

En 2012, Haddad fue electo alcalde de la ciudad de San Pablo. Ya entonces, se lo señaló como uno de los dirigentes con más futuro dentro del PT. Su gestión al frente del distrito paulista se caracterizó por el equilibrio en las cuentas públicas, el aumento en los boletos de transporte público y en una especial atención por atraer inversiones, por lo que el dirigente petista pasó a ser percibido como un político moderado, no rupturista. Envuelto en la crisis de su partido, en 2016 no logró ser reelecto en el cargo.

Inhabilitado por la Justicia, Lula eligió a este intelectual especializado en teoría marxista como candidato para los comicios del 7 de octubre. Con fama de honesto y perfil progresista, Haddad está ante el desafío de capitalizar parte del legado electoral de Lula. Todos los sondeos indican que se ubicará en el segundo lugar e ingresará al balotaje. Su eslogan de campaña apuntó a reforzar el vínculo con el carismático expresidente, ahora encarcelado: “Haddad es Lula, Lula es Haddad”.



 

El lápiz verde