Aniversario

Por: Ricardo Rouvier


Ya pasó un año de aquel sábado que sorprendió a todos, cuando en un video apareció CFK para anunciar la fórmula electoral que proponía la candidatura presidencial de Alberto Fernández y con ella acompañando como Vicepresidenta, bajando un escalón aunque sin abandonar la escalera. Luego, el cálculo tuvo su eficacia y se convertiría en una jugada estratégica exitosa. 

Se entendía que para ganar había que sumar y unir al archipiélago peronista. Para ese objetivo quién mejor que Alberto Fernández, que mantenía una relación con todos los sectores y que finalizaba una etapa de alejamiento entre ambos, que ya contaba con unos diez años.

De esa manera quedaba cerrada la posibilidad de una pérdida de votos; sólo quedaba afuera la fracción que seguía a Lavagna, que era pequeña y provenía de su anterior alianza con Massa. El ingreso final del ex Intendente de Tigre definió y terminó de volcar la balanza a favor del Frente de Todos. Se produce las PASO con un resultado suficientemente amplio como para determinar con anterioridad el final de la elección. Fue 49% a 33% según números redondos, aunque en el estratégico territorio bonaerense la diferencia fue aún mayor.  Luego hubo una reacción del electorado opositor que, sumado al mayor presentismo, determinó que en las elecciones generales la diferencia se acortara a 8 puntos.

La constitución de ese conglomerado de votos del oficialismo es un dato que tiene actualidad. El voto duro de la ex Pta. alcanza a unos 28/30%, los votos de Massa un 8/10% y el resto los cosechó AF que logró posicionarse durante la campaña electoral, con un estilo de diálogo plural y accesible que posibilitó rápidamente consolidar un 48% definitivo.

Ahora bien, hay que mencionar el cambio político ocurrido en el macrismo desde su triunfo electoral en el 2015 hasta su derrota en el 2019. Podemos marcar como un punto de inflexión para Mauricio Macri, diciembre de 2017, cuando impulsó la reforma previsional y la inflación empezó a hacerse injustificable. En la elección se puso en juego una polarización a partir de dos negatividades, y ambas se mantienen, una el rechazo a Macri y otra el rechazo a Cristina. En el rechazo a la ex Presidenta se encuentra también la adversión histórica al peronismo, más el agregado del kirchnerismo que no todos los peronistas han aceptado. En la conformación de los consensos electorales, la necesidad de terminar con el macrismo fue tan fuerte que inhibió a las fracciones internas que terminaron unificándose.

Hoy, Macri no tendría los votos  que tuvo y la fórmula del Frente tendría más votos de los que tuvo. Y este cambio tiene que ver con la gestión del Gobierno Nacional y la conducción del Presidente en la lucha contra la pandemia.  El estilo ejecutivo, comunicativo, plural y moderado del Gobierno, conforman la buena imagen de Alberto Fernández y en este punto se suman sectores que no votaron al Frente en la última elección.

Grandes desafíos quedan por delante además del control de la pandemia; habrá que acordar y pagar la deuda externa y hay una necesidad impostergable de lograr una recuperación de la economía. La decisión exitosa que se adoptó hace un año entre CFK y AF, sigue generando expectativas en la sociedad, e interrogantes que se abren al paso de la política. En este caso una política convocante de todo el peronismo y con llegada a sectores independientes.


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