Alimentación: "No les importa la salud del consumidor"

EPD dialogó con la licenciada en Nutrición, Ornella Manganiello, sobre la importancia de que Argentina incorpore el etiquetado frontal de alimentos, que tiene como objetivo que el consumidor tenga información clara sobre lo que come.


Argentina avanza en el debate sobre la ley de etiquetado, proyecto que en octubre del 2020, logró media sanción en el Senado con 64 votos a favor y tres en contra. Actualmente se encuentra en el plenario de comisiones de Diputados, por tal motivo los profesionales de la salud y en especial quienes estudian e investigan la alimentación ciudadana y sus consecuencias insisten en la importancia que como consumidores tenemos, de saber qué es lo que comemos. 

La ley consiste en la obligatoriedad de rotular los alimentos y bebidas para consumo humano de forma clara y explícita acorde a un modelo de nutrientes basado en recomendaciones de profesionales de la salud. El método más efectivo es el octágono negro, que brinda rápidamente información nutricional sobre los excesos en grasas saturadas, grasas trans, azucares, etc., sobre el alimento/bebida a consumir.

Los seres humanos estamos inmersos en una sociedad de consumo y la alimentación no es ajena a esto, pero así como no es ajena, sufre consecuencias que a diario se ven en la salud de la población. La nutricionista Ornella Manganiello dialogó con El País Digital sobre la importancia de la aprobación de esta ley y sobre los principales problemas de una alimentación pobre de nutrientes. 



-¿Considerás que es un avance que la ley se esté discutiendo en Diputados? ¿Qué aspectos consideras positivos de la ley y cuáles crees que deberían corregirse?

Considero que sí, que realmente es un avance muy grande, puesto que no es la primera vez que este proyecto se presenta. Ya ha sido rechazado con anterioridad. Por supuesto que se sabe, que la industria es un gigante muy grande y que pisa bastante fuerte. Pero bueno, ojalá realmente se pueda llegar a empezar a implementar acá. Así como en algunos países vecinos, por ejemplo, Chile ya lo está utilizando. Así que sería ideal que se pudiera implementar. Es muy positivo el tema de un etiquetado que permita visualizar, al menos cierta parte, permite visualizar cuando un alimento tiene alto contenido en azúcares o en nutrientes que no son buenos para la salud, así como las grasas saturadas, como las grasas trans. Y eso está muy bueno, porque quizás hoy por hoy el etiquetado que tenemos vigente no es tan claro y la gente tiene que estar mirando un montón de números, un montón de cuestiones que no se entienden con tanta facilidad como si lo harían para mí el tema de los octógonos, que es lo que esta ley trata de instalar entre otras cosas. 

Si lo que tiene a mi gusto, a veces es un poco reduccionista, en el sentido de que toma sólo la parte de que contengan azúcares, de que contengan grasas. También está muy bueno que solicita que se establezca, que se aclare que el alimento tiene algún ingrediente transgénicos, está muy bueno, pero también hay veces que no necesariamente un elemento tiene que ser alto en azúcares para ser de mala calidad.

Hay otras cuestiones que no suman ni el contenido calórico, ni contenido de grasas, ni contenido por ahí de azúcares y que hacen que el alimento no sea de buena calidad. Entonces está muy bueno, es un avance muy grande, pero también quedan como ciertos baches a cubrir todavía.


-¿Cuál es para vos el principal problema de la alimentación en Argentina? ¿Cuál es el papel de los ultraprocesados en esto?

El principal problema de la alimentación que yo veo todos los días en el consultorio es la falta de consumo de frutas y verduras en la población general, en adultos o niños, deportistas y no deportistas, en personas con patologías. Es un común denominador y también el elevado consumo de alimentos ultra procesados.

Estos ultraprocesados en la realidad es que son un problema desde el punto de vista, que son una alternativa mucho más rápida quizás, o están vistos como una alternativa más rápida, porque con una buena organización por ahí podemos llegar a llevar a cabo aún con nuestros días de estrés y locura, una alimentación saludable. Y además de eso nos hacen predisponernos a que nos gusten más los sabores hiper concentrados y lo que son alimentos muy dulces, alimentos muy salados y eso probablemente en la naturaleza o en alimentos naturales de buena calidad no vamos a encontrar, tan concentrados, tan cargados. Entonces hace que el consumo de procesados nos haga preferir aún más alimentos procesados todavía. Sumado a esto, claro que el aporte nutricional que tienen es muy bajo, son bajos en vitaminas, son bajos en minerales y contienen alto contenido de nutrientes que no se busca que estén presentes en la habitualidad de las personas.


-La ley también discute sobre el marketing en los alimentos de niños. ¿Cuál es la importancia de que esto deje de implementarse? ¿Y cuánto influye en la obesidad infantil?

Respecto al tema de los alimentos de los niños, es súper importante.  De hecho se sabe que a nivel publicidad, por ejemplo, si vos ponés un canal de dibujitos, gran parte de las propagandas entremedio son de alimentos de baja calidad nutricional. Esto es muy importante porque los niños consumen esa información con todo el poder de llegada a la mente que tiene las herramientas del marketing y hace claramente que se predispongan a eso, sumado también un poco a lo que es en los hogares, ahí va la predisposición de los padres o la falta de tiempo de los padres hacen que terminen siendo alimentos más convenientes, o sea, combinado por ahí ciertos problemas de organización en casa con la influencia de la publicidad en los niños, hacen que claramente siempre vayan a preferir ese tipo de alimentos en lugar de los de alimentos naturales.

La realidad es que limitar a que solo sea la ley de etiquetados lo que ayude a erradicar o a disminuir de forma grosera lo que son las cifras de obesidad infantil, es un poco utópico. Siempre la obesidad infantil es un conjunto de cosas y mucho  para poder prevenirla tiene que estar desde casa, desde los papás. Ya no es solo la publicidad la que incita a comer estas cosas, sino que en casa se comen estas cosas, por lo tanto yo aprendo a que los ultraprocesados son lo que está bien porque es lo que come mamá, porque es lo que come papá. Entonces claro que el marketing y la publicidad tienen un papel muy importante en esto, pero todo parte desde casa.

También está bueno remarcar que el proyecto impulsa a que dejen de comercializarse en las escuelas aquellos alimentos que contengan la alarma nutricional, el octógono, que contiene excesivo contenido de azúcar o excesivo contenido de grasas. Entonces eso también está bueno, porque va a ser una barrera más como para prevenir el tema de la obesidad infantil.


- Es una ley que apunta directamente contra las grandes marcas, que justamente basan sus productos a altos niveles de azúcares, o grasas. ¿Creés que en algún momento se puede llegar a un acuerdo con los empresarios en la elaboración de sus productos? ¿Podrías afirmar que la alimentación se convirtió en un negocio y no en un derecho?

Realmente no lo sé. Quiero tratar de pensar un poco en positivo, en que los empresarios realmente puedan tener un acuerdo para elaborar sus productos, ya no sólo con decir bueno, pongo un rótulo que marque que esto tiene tal o cual cosa, sino también comprometerse con mejorar realmente la calidad de los productos. Hoy por hoy realmente lo positivo que se rescata es que la alimentación saludable se está hablando mucho más. Si bien hay mucha desinformación, también hay mucha más información, hay mucha más conciencia y eso está muy bueno. Espero que en algún momento realmente a nivel empresa, esto empiece a ser un valor de las empresas, empezar a producir alimentos de mejor calidad independientemente de tener el rótulo. Que empiece a haber un compromiso con producir alimentos de mejor calidad.

Claramente que a mi gusto la alimentación ya es un negocio, no es un derecho, lo que importa del consumidor es que consuma justamente no importa ni la salud de la población ni qué es lo que se le está aportando.

Simplemente incrementar el consumo y la ganancia. Sí, eso es total y absolutamente clarísimo. Y no solo por el tema de los empresarios. En la gente en general está esta cultura de consumir, consumir, consumir,  y comer porque es rico y comer porque es cultural. Se ha dejado de escuchar mucho al cuerpo,  se ha dejado de escuchar a uno mismo para poder elegir aquellos alimentos que realmente nos hagan bien, que nos hagan sentir bien.


- Algunos defensores de la ley consideran que quienes más padecen el sistema alimentario que tenemos son los sectores más vulnerables, ¿concordás con esto?

Si yo considero que los sectores más vulnerables son muy sensibles a esto. De todos modos acá para mí partimos mucho con cuestiones y que de hecho la ley algo nombra, cuestiones de educación, sería muy interesante poder educar a la población, porque de nada sirve que yo tenga un rótulo que diga que este producto es alto en azúcar, si yo tengo una persona que no entiende o no conoce o nunca tuvo la más mínima información para saber que ése es azúcar no le conviene consumirla, que no está el cartel ahí simplemente porque sí. Entonces no pasa solamente por cuestión de tener rótulos más legibles, sino también de que se instruya a la población sobre qué es lo que lo que están diciendo esos rótulos.

También, hoy por hoy tenemos mucha cultura de pensar que comer sano es caro. La alimentación de por sí, los valores de los alimentos en las góndolas son caros. Si eso es una realidad, ahora, no necesariamente alimentarse de forma saludable tiene que ser extra caro, porque por ahí podemos llegar a tener alimentos de buena calidad que sean más accesibles. No tenemos que ir a una dietética, o a un producto que viene de una marca reconocida con un packaging hermoso y súper saludable. Tenemos, por ejemplo, productores locales que venden frutas y verduras de estación a mucho mejor precio y que pueden ser mucho más alimento que alguno especial que pueda llegar a conseguirse por un precio más elevado. Entonces tenemos un problema de educación, a nivel de realmente qué es lo que nos conviene  consumir y también de estas cuestiones sociales, estos dogmas sociales que se establecen de que comer saludable es necesariamente caro.


-En una sociedad cada vez con más problemas de diabetes, obesidad, colesterol. ¿Se podría afirmar que es el resultado de la alimentación diaria?

Diabetes, colesterol, hipertensión, por ejemplo, son lo que se conocen como enfermedades crónicas no transmisibles y son enfermedades que son multifactoriales en realidad, nunca están ligadas a una sola cuestión, sino que son muchos los factores que intervienen. Pero si se sabe que la alimentación es uno de ellos y que puede tener, puede ser de vital importancia a la hora de prevenirlas o a la hora también de controlarla. Yo a diario recibo por ahí pacientes que vienen con diagnósticos recientes de obesidad, de colesterol elevado, o de diabetes o de una insulino resistencia que corrigiendo sus hábitos alimentarios logran mejorar mucho todos estos parámetros de salud, evitando quizás la toma de una medicación crónica que es un punto muy, muy importante.


-Cuando los pacientes llegan a tu consultorio, ¿notás un alto nivel de desinformación alimenticia? ¿Cuál sería la manera de corregir esto para vos socialmente?

El grado de desinformación que hay realmente que es muy grande, y más que de desinformación, quizás de sobreinformación en la cual uno hoy por hoy con el acceso a lo que es redes sociales, con la facilidad que hay para transmitir un mensaje la gente tiene acceso a un montón de cuestiones y que no tiene forma de chequear realmente si eso es verdad o no.

Yo en el consultorio, por ejemplo, intento desmitificar mucho todas las cuestiones que traen en los pacientes, pero es realmente algo muy difícil porque bombardeados por tanta información y de tantos lados, hay veces que esos mitos en realidad se arraigan y quedan hasta como miedos en las personas. Sin ir más lejos el tema por ejemplo de que “las harinas engordan”. Y hay muchas veces que por más que uno le explique al paciente, desarraigar ese mito es muy difícil. Realmente es un trabajo de hormiga el que hacemos los profesionales de la salud para tratar de corregir si se quiere, cosas que la gente lee por ahí. Es muy difícil buscar una estrategia para decir bueno, solucionamos esto de alguna manera. Quizás yo el mensaje que intento darles a los pacientes es que siempre vengan con las dudas, que las consulten, que si no es conmigo, que se acerquen a algún otro profesional de la salud que esté instruido en el tema y les pueda asesorar y que también, ante la duda, no compartan contenido dentro de lo que son las redes sociales, porque por ahí lo que fue una desinformación para ellos, puede llegar a desinformar a otra persona que quizás no tiene acceso a alguien que les desmitifique. Y eso se empieza a hacer una batabola, porque yo leí, porque mengano leyó.

Entonces empezar a buscar un poco más de recomendaciones profesionales y un poco menos de recomendación en las redes.

El tema de las información nos llega también a nosotros como profesionales en ocasiones, porque por ahí a veces la gente misma hasta empieza a ayornarse y a querer buscar estudios científicos que avalen cuestiones,  me ha pasado de pacientes que vienen con estudios científicos y muchas veces los estudios científicos están mal diseñados, a veces están avalados o solventados económicamente por la industria y probablemente ese resultado esté influenciado, o esté sesgado por esa industria que paga para tener un resultado para su lado. 

 Así que es muy importante ser muy cuidadosos con qué información consumimos. Ser muy cuidadoso con qué información compartimos. Porque por ahí lo que quizá para nosotros es solamente una información que compartimos hacia el azar, para la otra persona que lo lee, puede llegar a generar un problema grave a nivel de su alimentación o un problema grave a nivel de su salud o un problema grave mismo a la afección psicológica. Hay un montón de mensajes que van no sólo a lo nutricional, sino también un montón de mensajes que están relacionados con el cuerpo que no está bueno y que de pronto las personas terminan teniendo un efecto importante y devastador en muchos sentidos. Entonces, cuidado con qué información se comparte, con qué información se lee, es el mejor mensaje que se puede dar acá.


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