ACUMAR: Camino a un sistema de control industrial y adecuación ambiental del siglo XXI

El desafío del desarrollo económico y social y el aprovechamiento de los recursos naturales realizados a través de una gestión apropiada del ambiente.

La política ambiental argentina tiene una base normativa centrada en el artículo 41 de la Constitución Nacional, que establece el derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras.

No obstante, en una importante cantidad de casos, se verificó el incumplimiento de estos derechos durante décadas. El caso que nos ocupa es el daño ambiental que se localizó en la zona de Dock Sud, especialmente en el barrio Villa Inflamable, con afecciones a la salud de sus habitantes. La situación fue llevada a la Justicia y dio lugar a la sentencia de la Corte Suprema de Justicia Nacional del 8 de julio de 2008, en autos “Mendoza Beatriz Silvia y otros c/ Estado Nacional y otros s/ daños y perjuicios”, que obliga a cumplir, entre otras, la Manda III), orientada a atender la “Contaminación de origen industrial”. En ella se definen las principales acciones para la fiscalización de los establecimientos y su adecuación.

Para ese entonces, el Congreso de la Nación había creado la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) y la enmarcó en ese mandato. Además, ACUMAR hace propios los principios de la política ambiental nacional establecidos en la Ley General del Ambiente N° 25.675.

Si bien la contaminación industrial en agua, comparada en caudales vertidos, es 20 veces menor a los vertidos cloacales, o menos visible que las toneladas de residuos urbanos que se vuelcan en el cauce del Matanza Riachuelo, su peligrosidad se centra en la presencia de metales pesados.

El desafío es sin duda cumplir con el principio de sustentabilidad que nos plantea la normativa, que exige que el desarrollo económico y social y el aprovechamiento de los recursos naturales deberán realizarse a través de una gestión apropiada del ambiente, de manera tal que no comprometa las posibilidades de las generaciones presentes y futuras. Es decir, con industrias en la Cuenca que no contaminen y sean sustentables ambientalmente.


Imágen del informe de la investigación sobre el estado del agua del Riachuelo - ACUMAR

 

En ese plano, ACUMAR realiza las acciones de Control Industrial a través de su Dirección de Fiscalización y Adecuación Ambiental, dependiente de la Dirección General Ambiental. Se trata de la realización de inspecciones a todas las empresas existentes en la Cuenca Matanza Riachuelo; la identificación de aquellas que se consideren agentes contaminantes; la intimación a todas las empresas identificadas como agentes contaminantes para que presenten a la Autoridad el correspondiente plan de adecuación; la adopción de medidas de clausura total o parcial y/o traslado; la puesta en conocimiento de las líneas de créditos existentes y disponibles para las empresas, a tales efectos; etc.

La gestión de ACUMAR que se emprende con el nuevo gobierno, en el que la presidencia es llevada adelante por Martín Sabbatella, plantea una serie de iniciativas que nos permitan alcanzar -en este mismo período- constituir una función de control industrial y adecuación ambiental del siglo XXI, con logros que se materializarán en alcanzar el descenso en cantidad de establecimientos que aún detentan la declaración de agentes contaminantes.

Vamos a detallar los aspectos más significativos de estas iniciativas.

Uno de estos aspectos claves es la incorporación de innovaciones tecnológicas en el proceso del control industrial. Desde trasformar la fiscalización de los establecimientos por parte de los inspectores e inspectoras en un acto administrativo de la Autoridad de Cuenca totalmente digitalizado, con el uso de tablets y equipos multiparamétricos interconectados, sumando el despliegue de equipos móviles de muestreadores de calidad de efluentes; hasta la instalación de monitoreo continuo y en línea de los establecimientos de la Cuenca, un profundo cambio se está produciendo. Todos estos equipos se conectan de manera remota con la central de datos de ACUMAR. En una segunda etapa, se dará la apuesta más atrevida en el plano de la innovación: será la incorporación de sistemas autónomos de monitoreo y control tanto aéreos como en la superficie de los cursos y cuerpos agua con interconexión con el sistema central de observación y control.


Imágen del informe de la investigación sobre el estado del agua del Riachuelo - ACUMAR


En cuanto a las tareas de ACUMAR en la evaluación de los planes de adecuación ambiental de los establecimientos que son observados en infracción con la normativa vigente, se han incorporado en agenda los temas de la innovación en las tecnologías ambientales y la promoción de los sistemas de gestión ambiental en los establecimientos de la Cuenca, como estrategia de sustentabilidad en su adecuación. Esto se funda en la comprensión de que una política basada en la sanción, donde solo se miden contra norma los resultados del proceso productivo, es azarosa porque depende del momento de la inspección y no ataca el fondo de la cuestión: los procesos productivos diseñados sin las variables de la sustentabilidad y el cuidado del entorno. A mediano plazo, estas nuevas miradas de la adecuación ambiental abrirán paso a los sistemas de gestión ambiental de los procesos productivos como ordenador de los planes de adecuación.

Por otro lado, se ha observado que existe una extendida divergencia entre los criterios para la elaboración de los estudios de impacto ambiental de los emprendimientos y los criterios para la evaluación. Esto genera la contrariedad para ACUMAR de sancionar u objetar el funcionamiento de establecimientos cuyos estudios están realizados y aprobados por distintas instancias jurisdiccionales, pero con valores de parámetros que la Autoridad no avala dentro de la Cuenca. Por lo tanto, las prácticas de Diseño y Evaluación de los Estudios de Impacto Ambiental dentro de la Cuenca se van a poner en revisión desde los puntos de vista normativo, institucionales, técnicos y administrativos, tanto para ACUMAR, como para los administrados y organismos con incumbencia en la Cuenca. Ese proceso de revisión se hará con jornadas que prevén capacitaciones, debates, mesas de trabajo, elaboración de propuestas, publicaciones, etcétera.

La última iniciativa que vamos a destacar es aquella que busca el fortalecimiento de las capacidades de vinculación para la mejora del desempeño ambiental de los establecimientos de la Cuenca. Esto incluye la promoción y fomento del desarrollo sustentable, en especial promoviendo la oferta y el acceso a programas de asistencia técnica y financiera.

Aquí es donde se evidencia que la adecuación ambiental de los establecimientos no es solo una tarea de ACUMAR. En alguna medida, ya no solo interpelamos a los establecimientos para que hagan su esfuerzo en cumplir la normativa ambiental sino a toda la sociedad, especialmente a través de sus organizaciones ligadas o vinculas a los temas ambientales y/o industriales. Estamos promoviendo la creación de una red abierta y multisectorial, conformada por organismos nacionales, provinciales, municipales, del sistema científico tecnológico, y del ámbito académico, social y empresarial, comprometidos con la calidad de vida de las y los habitantes de la Cuenca y el ambiente.

Sus miembros estarán vinculados al territorio de la Cuenca, promoviendo e implementando modos de producción industrial limpia y sostenible, que contribuyan al bienestar y a la preservación y la recomposición del ambiente. A los fines de fortalecer la oferta y el acceso a programas de asistencia técnica y financiera para la mejora del desempeño ambiental y productivo de los establecimientos y actividades productivas de la Cuenca, se prevé la creación e implementación de programas especiales con subsidios y créditos para la adecuación ambiental de los establecimientos de la Cuenca Matanza Riachuelo.

Esta red es un instrumento de gestión participativa para impulsar la innovación productiva y un modelo industrial amigable con el ambiente, en el marco del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de la Agenda 2030.

Estas iniciativas de la actual gestión vinieron a romper cierta inercia del organismo que se había instalado solo en la sanción y la detección de establecimientos que contaminan. Hoy ponemos planes, recursos y estructura para que estos establecimientos emprendan, junto a ACUMAR y todo el entorno político, económico y social de la Cuenca, el camino del desafío del desarrollo económico y social y el aprovechamiento de los recursos naturales, realizados a través de una gestión apropiada del ambiente.

Estamos convencidos de que pronto se verán resultados alentadores.


Sobre el autor: Bruno Pedro de Alto es director General Ambiental de ACUMAR. Licenciado en Organización Industrial, Especialista en Gestión de la Tecnología y la Innovación.

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