Acuerdo con el Fondo: qué planea ajustar el Gobierno

Obra pública, subsidios a los servicios públicos, transferencias a provincias y salarios estatales son los rubros que más se contraerán. La baja del gasto del Estado será de casi USD 20.000 millones en tres años.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) le prestará a la Argentina USD 50.000 millones en un plazo de tres años. A cambio, el organismo internacional exige un fuerte recorte del gasto público, hasta alcanzar un equilibrio fiscal primario en 2020. A continuación, las claves del ajuste que prepara el Gobierno.

La administración de Mauricio Macri se comprometió a reducir el déficit fiscal primario del 2,7% del PBI previsto para este año al 1,3% en 2019 para luego pasar a la convergencia de las cuentas públicas en 2020. En total, la baja del gasto en alrededor de tres puntos del producto equivalen a USD 19.300 millones. ¿De dónde saldrán esas partidas que el Estado dejará de volcar en la economía?

El gran rubro damnificado del nuevo esquema acordado por el Gobierno y el FMI es el de la obra pública (englobado en el recuadro como "gastos de capital"). Este año habrá un ajuste de 0,7% del PBI, el siguiente, del 0,6% y en 2020, del 0,3%. En total, 1,3% puntos del PBI, que representan más de 200 millones de pesos al tipo de cambio actual. En términos reales, la obra pública caerá 81%, algo que se sentirá con fuerza en el nivel de actividad, ya que este rubro es uno de los motores del Estado para generar empleo. En la Casa Rosada aspiran a compensar esta retracción con los proyectos de Participación Público Privados (PPP).

Otro segmento que sufrirá un fuerte ajuste es el de los subsidios a la energía y el transporte. Desde que asumió el poder, Cambiemos fijó como prioridad disminuir los recursos destinados a subsidiar a las empresas de servicios públicos. Así, los subsidios energéticos y al transporte, que en 2016 representaron 3,6% del PBI, bajaron a 2,1% en 2017. En los próximos tres años, el equipo económico aspira a reducir esta factura en un 48% en términos reales, un 1,1% del PBI. La plata que deje de girar el Estado será absorbida por los consumidores a través de mayores aumentos, como ocurrió hasta ahora.

El Tesoro de la Nación achicará también los giros a las provincias. Privado de afectar las partidas de la Coparticipación, Hacienda utilizará la tijera para las transferencias no automáticas, sujetas a la discreción del Poder Ejecutivo nacional. Con este ajuste, en el que incidirá mucho la dinámica política, el Gobierno prevé ahorrarse 0,6% en tres años, lo cual implicará una baja de este rubro del 74%.

A su vez, la reducción del déficit fiscal se cobrará como víctima a los empleados públicos, cuyo salario rondará en torno a un 13% en el próximo trienio. Recientemente, el Gobierno nacional firmó con UPCN (el sindicato de estatales) un aumento salarial del 15% para todo el 2018. Con una inflación estimada para el 2018 del 27%, los trabajadores del Estado empezarán a sentir desde ahora los costos del ajuste.

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