A 59 años del establecimiento de relaciones diplomáticas con Corea del Sur, ¿es diplomacia cultural o soft power?

El pasado 2 de diciembre se cumplieron 59 años del establecimiento de relaciones formales entre Argentina y Corea del Sur. A un año de llegar a los 60 años, analizamos su estrategia política de inserción cultural y nos preguntamos, ¿utiliza diplomacia cultural o soft power?

Semana de Corea, Día Nacional del Kimchi y Kpop, son algunos de los temas que se nos vienen a la mente al nombrar a Corea del Sur. Sin embargo, la relación entre Argentina y este país es mucho más profunda y duradera. Corea del Sur ha estado planeado su inserción internacional hace décadas y Argentina ha sido uno de sus receptores principales en América Latina. ¿Cómo lo hizo?

Los años sesenta dan inicio a las relaciones formales entre Argentina y la República de Corea (en adelante Corea). En febrero de 1962 culminaron exitosamente una serie de conversaciones sostenidas por representantes de ambos países en Buenos Aires, Washington y Tokyo. El 15 de febrero se intercambiaron los papeles pertinentes entre los Embajadores y representantes de ambos países, estableciendo relaciones diplomáticas. Un año después, en diciembre de 1963, Corea del Sur abre su embajada en Buenos Aires, siendo el Embajador Bae Ui-hwan el primer embajador de Corea del Sur en Buenos Aires. El pasado 2 de diciembre del año 2021, se cumplieron 59 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Argentina y Corea del Sur.

Al hablar de la relación entre la República Argentina y la República de Corea es conveniente analizar la estrecha relación cultural que une estos países. Tanto Argentina como Corea del Sur poseen ricas culturas, que despiertan un alto interés mutuo. En este sentido, Corea posee una ventaja al hacer, desde hace ya varios años, uso de su diplomacia como una diplomacia cultural. La expansión cultural de este país en el extranjero se inicia como política de Estado en 1971. Sin embargo, recién en las últimas tres décadas se ha implementado una diplomacia cultural más agresiva a través de la apertura de centros culturales en distintas ciudades. Argentina alentó en gran magnitud esta estrategia y, en 2006, Buenos Aires fue elegida como sede del primer Centro Cultural Coreano (CCC) en América Latina. El CCC propone reforzar el intercambio cultural entre ambos países a través de actividades enfocadas a la música pop (Kpop), música coreana tradicional, arte coreano y cine. Al mismo tiempo, ofrece clases de idioma y la promoción de otras experiencias culturales como promover los cómics (manhwa), la animación, los videojuegos, el papel tradicional coreano (hanji), la comida y la ropa típica.

La diplomacia cultural, a diferencia de la categoría del “soft power” no sólo hace referencia a la capacidad de los estados de conseguir sus objetivos a través de la persuasión cultural, sino también, y fundamentalmente, a la posibilidad de generar diálogo intercultural por medio del intercambio de ideas, información, arte y educación a fin de fomentar el entendimiento mutuo. Se considera a la diplomacia cultural tanto como una estrategia de promoción cultural y posicionamiento política como una herramienta de diálogo con otras culturas.

La diplomacia cultural no sólo plantea la utilización de recursos culturales para incidir políticamente en otros estados, sino también la construcción de puentes de comunicación con la sociedad local para derribar estereotipos y avanzar en el diálogo intercultural. Uno de los mayores desafíos es conseguir que las pautas de difusión cultural establecidas por el gobierno central para el mundo tengan la recepción esperada en países socioculturalmente distintos.

A lo largo de los últimos años, el gobierno de la República de Corea implementó políticas de promoción cultural hacia América Latina teniendo a Argentina como uno de sus destinos principales. La expansión nacional, regional y mundial del arte y la cultura de Corea es conocida con el nombre Hallyu, siendo su significado “Ola Coreana” en español. El Hallyu se tornó la vía más astuta y efectiva que Corea encontró para consolidar su ingreso y penetración cultural en el mundo asiático y, más tarde, en el mundo occidental.

Si bien la Ola Coreana está compuesta por diversos productos culturales, en los últimos años el énfasis ha sido dar a conocer y afianzar los lazos con los jóvenes argentinos a través del Kpop. A tal fin, se desarrollaron varias políticas. Primero, se impulsó el Concurso Latinoamericano de Kpop, publicitado por la propia página del CCC y sus redes sociales. Segundo, el CCC junto con la Embajada de Corea han organizado la Asociación de Fans del Kpop y promueven actividades de la Asociación Mundial de Estudios del Hallyu. Al mismo tiempo, para reforzar la atracción del público local y mostrar un mayor diálogo con Argentina, en las últimas ediciones se ha incorporado al jurado artistas argentinos y coreano-argentinos de reconocimiento. Por último, se observa una participación cada vez mayor de los ganadores del concurso de Kpop en distintos encuentros educativos y culturales oficiales. El director del CCC sostiene que este evento es el más importante que organiza el Centro y que está destinado a que los jóvenes despierten curiosidad e interés por Corea. En 2017 planteó que “el valor cultural de esta competencia es incalculable en lo que hace a la difusión de la cultura coreana y de la relación del con Latinoamérica (...)”.

Además del Kpop, la cultura coreana ha ido afianzándose en gran magnitud en otros ámbitos. Ejemplo de esto es la celebración de la Semana de Corea del pasado 8 al 15 de octubre de 2021, con diferentes contenidos para vivir y experimentar la cultura de este país. Durante esa semana se pudo saber más sobre la vida de la comunidad coreana en la Argentina, de los argentinos que están viviendo en Corea y cómo es la vida de las parejas mixtas que comparten ambas culturas; además de conocer tips de beauty, adentrarse en el mundo del Kpop, entre otras actividades. Lograron informar acerca de las oportunidades para estudiar el idioma coreano, incluyendo un documental para entender cómo está creciendo en el país y por qué cada vez más argentinos buscan dominarlo por las oportunidades que ofrece para estudiar y trabajar.

Esa semana culminó con el establecimiento por parte del Senado argentino del Día Nacional del Kimchi, el 22 de noviembre. El Kimchi es un plato típico coreano, conocido por ser uno de los representantes culturales de este país. A nivel mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lo declaró como patrimonio inmaterial de la humanidad. Este fue un punto clave en la relación entre Corea y Argentina, ya que otorga una cierta representatividad a la diáspora coreana en Argentina compuesta por más de 30 mil personas, conmemorando el establecimiento de relaciones diplomáticas hace 59 años, que tuvieron como resultado la primera ola de inmigrantes coreanos que se asentaron en la provincia de Río Negro.

Podemos concluir que la estrategia de diplomacia cultural de la República de Corea ha sido  más que exitosa en la Argentina. Esta estrecha relación entre ambos países podría evolucionar en un futuro próximo en el establecimiento de relaciones comerciales aún más profundas. El actual Embajador de Corea planteó, luego del establecimiento del Día Nacional del Kimchi, que “es mi deseo que la Argentina y Corea tengan relaciones duraderas que sigan floreciendo en lo cultural pero también en lo tecnológico, económico, ambiental y productivo”. No hay dudas que Argentina tiene una gran posibilidad de entablar relaciones con una potencia media en ascenso; y, en el caso de Corea del Sur, parece que el acercamiento cultural es el primer paso para profundizar y diversificar esta relación. 


Sobre la autora:

Julia Alonso es una estudiante avanzada en la Licenciatura de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Diplomada en Estudios Coreanos. Joven Investigadora del Grupo de Estudios sobre India y el Sudeste Asiático de Rosario (GEIRSA).

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