A 51 Años de Stonewall, la revolución sigue aquí

OPINIÓN. Es necesario seguir elevando el piso, sin retroceder jamás, seguir construyendo autonomía sobre nuestros cuerpos, sexualidades, libertades, deseos y proyectos de vida individuales y colectivos.

Por Colectiva de Disidencias Sexogeneropolíticas en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito.


La Colectiva de Disidencias Sexogeneropolíticas en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito es una instancia organizacional que deviene de años de construcción política de las personas lgtbinbq+ que nos encontramos en la lucha por el derecho al aborto. Es también el resultado de los debates entre activistas lgtbinbq+ y un amplio espectro de los movimientos feministas y de mujeres cisexuales. Esas intervenciones militantes dentro de la Campaña en relación al sujete político del derecho al aborto, y por fuera, en relación al sujete de las luchas interseccionales, representan una contribución necesaria en las estrategias para enfrentar la avanzada reaccionaria contra los derechos de nuestras  comunidades no solo en Latinoamérica, sino también a nivel internacional.

El acercamiento a las militancias en la lucha por el derecho al aborto, legal, seguro y gratuito, se construyó a partir de nuestra profunda convicción de luchar por la determinación de las personas sobre su propio cuerpo y proyecto de vida, y por el derecho a existir y vivir libres de discriminación o sometimiento. El motor de nuestros activismos es la libertad. Nos enfrentamos al patriarcado y al cisheterosexismo. Somos, en muchos casos, sujetes de la práctica de aborto, así como también aliades estratégicas en las luchas por los derechos humanos y la legalización del aborto. Estas convergencias son parte de la matriz de alianzas históricas entre los feminismos y los movimientos de disidencias sexuales en Argentina.

En los últimos diez años los sectores fundamentalistas se han fortalecido notoriamente,  tanto en el ejercicio de sus disciplinamientos sobre las mujeres y las disidencias sexuales, como obstaculizando el cumplimiento de los derechos ya conquistados. En la actualidad se han enfocado en socavar el acceso al derecho al aborto y a los derechos que asisten a las personas lgtbinbq+ bajo la amenaza de una supuesta “ideología de género”. Frente a esta avanzada neoconservadora delirante nos seguimos organizando porque entendemos que nuestras luchas deben darse de forma integral y colectiva.

Nuestra militancia busca la construcción de un mundo de equidad social y de género que reivindique el valor de nuestras diferencias. En el caso del aborto, aportamos nuestras miradas políticas como un derecho a la salud desde una perspectiva integral y no patologizante. Tenemos un recorrido con mucha riqueza de producción y abordajes con respecto a esta problemática: vih/sida, fertilización asistida, derecho a la salud integral para personas trans, etc. Nos interpela una sociedad y un sistema que intenta imponer un modelo único y hegemónico de relación reproductiva, cisexual y heterocentrada. Y a pesar de que algunes de nosotres no atravesaremos nunca una situación de aborto, al igual que muchas mujeres, empatizamos con esa experiencia de exclusión y clandestinidad que debe establecer, sin dudas un derecho resguardado por la legislación de todo país.

En palabras de Lohana Berkins: “Tenemos que tomar y volver a tomar una y mil veces las banderas del aborto porque a través de él nosotras también estamos pidiendo el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, que es el primer territorio de paz a defender. No podemos mirar para otro lado. Las travestis no tenemos la capacidad física de parir un hijo, pero sí de engendrar otra historia”. Lohana fue una artífices memorable de las alianzas entre el movimiento trans-travesti y la lucha por el derecho al aborto. Ese vínculo político estratégico se fue tejiendo en función de los acuerdos federales de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, que este año cumplió el 15° aniversario de un armado político inmenso, desde el que hemos profundizado los niveles de incidencia con respecto a este debate en la política y la sociedad argentina. La despenalización social del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo ya la hemos conquistado.

El entramado federal de la Campaña ha construido lazos militantes, afectivos, y de solidaridad para disputar desde la práctica del aborto múltiples miradas y sentidos. Para incidir en los diferentes aspectos que atraviesan esta lucha, se constituyó  la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, las Socorristas en Red, Red de Docentes por el Derecho al Aborto, Red de Cátedras Universitarias por el Derecho Aborto (RUDA), la Colectiva de Disidencias Sexogeneropolítica y La Red Federal de Radialistas, Comunicadoras y Multimediales. Estos diferentes aspectos de la articulación federal que es la Campaña buscan profundizar nuestras perspectivas  de un modo amplio, desde un activismo que promueve la federalidad, la horizontalidad, la intergeneracionalidad, la transversalidad, es decir, la interseccionalidad en esta revuelta por los derechos humanos de todes.

No nos resulta ajeno que la influencia y crecimiento de los sectores más conservadores, promotores de los discursos de odio, en la región latinoamericana se hayan extendido en los últimos años. Los diferentes grupos evangélicos cuentan con un dominio político y cultural indiscutible en países como Brasil, que de la mano de su presidente Jair Bolsonaro se establecieron como una amenaza monumental a nuestras vidas. Dichos grupos cuentan con un importante patrocinio de la derecha que representa Donald Trump, que busca debilitar las democracias de la región (lo que nos obliga a invocar a nuestra historia reciente). En nuestro país se encuentran nucleados en la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), que ha iniciado hace ya 5 años campañas internacionales como “Con Mis Hijos No Te Metas” que promueven el odio contra la comunidad lgtbiqnb+.

Mientras tanto, también las altas jerarquías del catolicismo vaticano intentan incidir a través del lobby institucional, en la obstaculización de nuestros derechos. Bajo la amenaza de la supuesta “ideología de género” promueven con sus discursos de odio, prácticas discriminatorias y hasta criminales en contra de la comunidad de disidencias sexuales. En este contexto es importante, en el marco de la lucha por la puesta en valor de nuestro sistema educativo gratuito, sentar las bases para que el acceso a la Educación Sexual Integral (ESI) de calidad, con perspectiva de géneros, diversidad funcional y corporal, científica y laica, sea efectiva y se constituya en una herramienta de transformación social a mediano y largo plazo.

Comprendemos las disputas políticas que tenemos por delante y que las fechas de los activismos de las disidencias sexuales son transversales, por lo que durante la semana del 28 de junio, Día Internacional del Orgullo, organizamos un ciclo de diálogos virtuales y campañas comunicacionales en nuestras redes sociales, teniendo en cuenta el actual contexto de aislamiento social y obligatorio. Repasamos la historia de los activismos lgtbiqnb+ desde Stonewall a la actualidad, analizamos los procesos de institucionalización y desgaste, y reflexionamos sobre las transformaciones que todavía nos debemos, para pensar nuevas formas que busquen recuperar el espíritu inconformista de nuestras militancias.

Nuestro principal desafío es enfrentar las tensiones propias de un mundo cada vez más cruel y deshumanizado, para seguir caminando juntes en la lucha por defender los derechos conquistados y por conquistar. Seguir elevando el piso, sin retroceder jamás, seguir construyendo autonomía sobre nuestros cuerpos, sexualidades, libertades, deseos y proyectos de vida individuales y colectivos.

El lápiz verde