2018, el peor año de Cambiemos

El regreso al FMI, la crisis económica, las tensiones en la coalición oficialista y la caída de la popularidad de Macri abren un signo de interrogación sobre la reelección del presidente en 2019.

Diciembre suele ser un mes de balance y evaluación. Para el gobierno de Cambiemos, el año que termina será recordado como el más difícil y errático desde que asumió el poder a fines de 2015. Una economía en crisis y marcada por el regreso del FMI, las tensiones al interior de la coalición oficialista y una creciente conflictividad social abren un signo de interrogante sobre la capacidad de reelección de Mauricio Macri en 2019.



Corrida cambiaria, vuelta al FMI y recesión

En términos económicos, 2018 deja números calamitosos: la inflación anual más alta desde 1991 (rondará el 47%); el desempleo más alto en 12 años; y un endeudamiento récord, que puede llegar en los próximos meses al 90% del PBI. Además, todo indica que habrá recesión económica dos años seguidos (en 2018 y 2019), algo que no ocurre desde el 2001 y 2002.

En mayo, cuando se desató la primera corrida cambiaria, el Gobierno decidió acudir al Fondo ante la comprobación de que se habían cerrado todas las fuentes de financiamiento internacional. El primero de los programas acordados con el Fondo tardó apenas tres meses en naufragar. Ya con Federico Sturzenegger fuera del Banco Central, a fines de septiembre se aprobó el segundo acuerdo. A cambio de un préstamo por US$ 57.000 millones, la administración de Macri se comprometió a llevar adelante un ajuste drástico en la economía argentina, hasta alcanzar el equilibrio primario (déficit cero) el año próximo. Los recortes del gasto y la suba de las tasas de interés para contener al dólar (que cerrará el año con una devaluación superior al 100%), tuvieron un efecto recesivo sobre la economía, que el ministro Nicolás Dujovne espera que se revierta antes de las elecciones.

Tensiones al interior de Cambiemos

Este año también se vivieron fuertes tensiones entre los socios de Cambiemos. Los radicales tuvieron un primer cortocircuito con la Casa Rosada en abril, antes de que estalle la crisis cambiaria. La UCR se oponía al esquema de persistentes aumentos de tarifas defendido por el macrismo e hizo conocer su malestar en público. Tras las críticas, Macri hizo lugar al reclamo y ordenó moderar las alzas en las facturas. Unas semanas atrás, en noviembre, la cúpula radical le achacó “impericia, mala praxis y desidia política” luego de que el oficialismo perdiera una banca en el Consejo de la Magistratura a manos del peronismo.

Los roces llegaron también por el lado del otro integrante de Cambiemos, la Coalición Cívica. La relación entre Macri y Elisa Carrió se desgastó en el último tiempo. “El presidente tiene que elegir entre Angelici o yo”, le advirtió en octubre la diputada al mandatario. La semana pasada, además, la legisladora chaqueña calificó de “fascista” el nuevo reglamento policial para el uso de armas impulsado por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich.

Reducción ministerial: un gabinete mínimo

La crisis financiera tuvo su correlato en el elenco presidencial: en septiembre, Macri dispuso una fuerte reducción de su gabinete ministerial, que pasó de 22 a 11 miembros. El jefe de Gabinete Marcos Peña perdió parte del control sobre la gestión al concretarse las salidas de los vicejefes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Además, se disolvieron ministerios históricos como Salud y Trabajo, que pasaron a ser secretarías, y Ciencia y Tecnología. Patricia Bullrich y Carolina Stanley (Desarrollo Social) acumularon poder tras el movimiento de piezas.

La calle, un foco de conflicto

Ante el deterioro de la situación económica, el sindicalismo y los movimientos sociales se mostraron más combativos frente al Gobierno. En 2016 y 2017, habían realizado un paro general cada año. En 2018 encabezó dos huelgas (una en junio para pedir la reapertura de paritarias y otra en septiembre para protestar contra el rumbo económico) y una multitudinario movilización al Obelisco en rechazo al acuerdo con el FMI.

Este año, Moyano y su gremio de Camioneros sellaron su distanciamiento del gobierno de Macri y se acercó al sector más opositor del sindicalismo representado por las dos CTA y el gremio de bancarios de Sergio Palazzo. Estos movimientos debilitaron la influencia del Gobierno dentro de la CGT.

El G-20, un oasis en el desierto

El éxito organizativo del G-20 en Buenos Aires fue una de las pocas buenas noticias que el Gobierno pudo dar en 2018. Durante 48, los principales líderes globales estuvieron reunidos en la ciudad porteña sin que se registrara ningún disturbio. Los acuerdos alcanzados y la prolijidad de la Cumbre permitieron mostrar la mejor versión de la presidencia Macri ante el mundo.

Macri, de la reelección asegurada a las dudas sobre su continuidad

A principios del 2018, el “círculo rojo” descontaba la reelección de Mauricio Macri en 2019. Todavía estaba fresco el triunfo en las legislativas y la oposición se mostraba desorientada y derrotada. Pero este año las cosas se complicaron para el oficialismo y hoy nadie asegura la permanencia de Cambiemos en el poder.

De acuerdo a Gustavo Córdoba y Asociados, la popularidad de Macri cayó 17 puntos entre diciembre del 2017 y noviembre de este año (de 59,2% a 42,3%). Gran parte de esta caída se explica por la complicada situación económica. A tres años de iniciado su gobierno, el argumento de atribuirle los males a la “pesada herencia” kirchnerista perdió efectividad. Encima, la imagen de Cristina Kirchner no se desmoronó a pesar de la publicitada causa de los cuadernos.

Pero en Cambiemos son optimistas y se aferran a una verdad incontrastable: el peronismo sigue dividido y sin un liderazgo indiscutido. Este es, quizá, el punto más favorable del Gobierno en un año para el olvido.

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