Elecciones y redefiniciones

Por: Sergio De Piero

¿Qué deciden las próximas elecciones? El acto comicial es uno, pero las instancias que se definen son múltiples porque, como cada elección, se trata de una distribución de poder. Ese reparto se refiere tanto a los cargos en las instituciones de la república (los poderes ejecutivos y las legislaturas) pero también al interior de las fuerzas políticas que se presentan a las elecciones. En ocasiones la cuestión interna cobra un volumen notable. A tal punto ese tema es relevante, que en Argentina se ha creado un mecanismo de resolución de la disputa de poder interna denominada PASO porque, efectivamente, el modo de seleccionar candidatos es el punto central de toda disputa de poder al interior de los partidos.

Todas las provincias elegirán a sus diputados nacionales y ocho votarán también por sus representantes al Senado. Sin embargo, no en todas las provincias se produce el mismo grado de conflictividad al interior de los partidos.  Tomemos el caso del Partido justicialista. En la mayor parte de las provincias parece no asomar grandes conflictos para la selección de candidatos, aunque algunos ya prometen una PASO competitiva (es decir se presentará más de una lista). Pero la mayor parte transcurrirá en una elección con acuerdo en torno de la conducción que está en manos del gobernador donde son oficialismo. No es el caso de dos distritos donde el peronismo se encuentra en la vereda opuesta: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia del mismo nombre. Mientras que esa situación une a los peronismos de los dos distritos, un dato significativo los separa: mientras que en CABA el peronismo sabe que le espera un probable tercer lugar en las preferencias electorales (detrás de ese dolor de cabeza nuevo que tiene ahora el PRO llamado Martín Lousteau y de la particular oficialista Elisa Carrió) en la provincia el peronismo tiene las puertas abiertas a una victoria si juega correctamente sus fichas. En ese brete, justamente, se encuentra ahora y a medida que se acerca la fecha de presentación de candidatos, concretamente el 24 de junio, la tensión aumenta. Y si bien es cierto que Mauricio Macri nunca pudo superar en votos a Daniel Scioli en la provincia (ni en la PASO ni en la general, ni en el ballotage), no lo es menos que en las mismas elecciones el peronismo perdió la gobernación de Buenos Aires luego de 32 años. Ningún dirigente ni un votante, debería olvidar ese hecho sucedido ayer nomás.

Ahora bien, la tensión parece ir en aumento no sólo porque varios dirigentes aspiran a ocupar la misma candidatura, sino por algunas circunstancias particulares que rodean al peronismo en esta elección. Como decía, está en la oposición al gobierno provincial, lugar en el que no se encontraba desde 1987; traducido: ninguno de los actuales dirigentes fue opositor al gobierno provincial en su vida política. Implica a la vez que la política de la provincia no puede ordenarse desde La Plata. Esa misma derrota, que por otra parte permanece huérfana, terminó de trastocar el esquema de poder interno del peronismo en toda la provincia. Desde el retorno de la democracia el peronismo de la mayor provincia del país, no ha tenido demasiados ordenamientos: las 62 lo llevaron a la derrota en 1983; el cafierismo le devolvió el triunfo y construyó un esquema de poder que llegó hasta 1991; desde allí y hasta los primeros años del siglo XXI, el duhaldismo fue el actor casi exclusivo en toda la provincia con un esquema apoyado en el poder de su conductor, y referentes claros en cada circunscripción electoral y municipio. La llegada de Scioli, con el apoyo del kirchnerismo, trastocó en parte ese esquema de poder posicionando a nuevos actores (en particular en las elecciones de 2005 y 2007) y luego apoyándose en los nuevos o viejos referentes de cada geografía. Eso hasta la derrota de hace dos años. Ya nada queda del poder de Duhalde; a la vez, las cabezas visible de la elección de 2015, no están parados sobre tierra firme: en términos territoriales no puede hablarse de la existencia de un sciolismo; en los municipios de donde son oriundos Aníbal Fernández y Julián Domínguez, gobierna Cambiemos (Quilmes y Chacabuco respectivamente) y en Chivilcoy, tierra de Florencio Randazzo, el poder está en mano del Frente Renovador. Los separan las circunstancias por las que la elección de 2015 les fue esquiva; los une la pérdida de poder territorial; este punto se convierte en un dato fundamental, dada la forma en la que se articuló el poder político durante estos años en el peronismo provincial: no hay un peronista sentado en la sede de La Plata y tampoco uno en su propio municipio; obliga a regenerar un “desde dónde” se habla al resto del partido. Al mismo tiempo el liderazgo de Cristina Fernández en indiscutido en la provincia y parece expresarse en la intención de voto,  que coloca a la ex presidenta en las puertas de una posible candidatura; pero no es equivalente a la cantidad de intendentes que uno definiría como kirchneristas. En conjunto, estas realidades lo que nos dicen es que el peronismo provincial está redefiniendo su distribución y estructura de poder. ¿Cómo podrían Randazzo y Domínguez “ordenar” la cuarta sección electoral, si han perdido en sus propios municipios? ¿Cómo conducir la primera y tercera secciones (que abarcan el GBA) si todos los intendentes están a la par en poder político? Preguntas semejantes se pueden realizar respecto del resto de las secciones electorales y varios municipios. Esto es, el peronismo está parado frente a una elección de envergadura. No porque se defina la candidatura presidencial de 2019, sino porque está en juego un nuevo armado de poder en el mayor distrito electoral del país. Cristina Fernández, quien sigue logrando el mayor respaldo en apoyos ciudadanos dentro del peronismo provincial, no parece interesada en ordenar esa cuestión. Los que sí desean hacerlo, no están seguros de encontrar las herramientas correctas para lograrlo. Mucho está por cambiar en el peronismo bonaerense y eso tal vez explique cierta exagerada verborragia de algunos dirigentes. El 24 de junio se develará el primer capítulo de esta serie.  

*Sergio De Piero es editor del sitio http://artepolitica.com/

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