Redes Sociales: "Estamos buscando a Santiago Maldonado, que no aparece desde ayer”

Por: Luciano Galup

Santiago Maldonado fue visto por última vez el 1 de agosto. Los primeros tuits que mencionan el tema son de la cuenta @RadioLibreFm el día 2 de agosto a las 9:15AM y 10:43AM. En esos tuits se encuentra sintetizada la versión que apunta a la responsabilidad de Gendarmería en la desaparición de Maldonado, única versión que no ha sufrido modificaciones hasta el día de la fecha.

Uno de los primeros tuits sobre el tema Maldonado es de la cuenta @RadioLibreFM y relata la búsqueda de Santiago.

Desde aquel día asistimos a una serie de intervenciones sobre la agenda pública novedosas y que dejarán marcas en los vínculos entre ciudadanía, medios sociales y medios tradicionales. Fueron las comunidades digitales las que impusieron la cuestión en agenda, las que cargaron con el peso de sostenerla, las que sirvieron para desmentir algunas de las versiones falsas que se intentaron instalar sobre el caso y las que empujaron a los medios tradicionales primero y al Gobierno nacional después a reorganizar sus estrategias y sus formas de abordar el tema.

En términos cuantitativos, el volumen de la conversación en redes sociales sobre el acontecimiento fue muy importante, rompiendo las burbujas de más intensidad política y cruzando fronteras entre diversas redes y nodos temáticos. En el último mes fueron más de 2.220.000 los tuits que mencionan a “Santiago Maldonado”, con picos 200.000 tuits diarios. A modo de referencia, para el mismo período los tuits que mencionan al presidente de la Nación son 1.796.000 y los que mencionan a Messi –un nombre de alcance global con menciones que exceden el ámbito local- son 4.065.000. En términos numéricos no es solo la cantidad de tuits lo potente sino también la cantidad de cuentas que participan de la conversación, con picos semanales de 100.000 cuentas.

Menciones de “Santiago Maldonado” en el último mes.

Más allá de estos números, lo más significativo del tema es su capacidad de exceder los límites del nicho tradicional -el microclima militante u organizado- para extenderse dentro de Twitter hacia nuevos nodos temáticos y también hacia un espacio extendido en donde empiezan a registrarse intervenciones en redes sociales y comunidades digitales más “blandas” o que no forman parte de los vehículos tradicionales por los que pasa la conversación política. El caso Maldonado genera una importante conversación en Facebook, pero más llamativo aún es que genera conversación en Instagram, que es una red social mucho menos permeable a la conversación política. Durante el último mes en el perfil de Patricia Bullrich en Instagram crecen significativamente los comentarios con la pregunta: “¿Dónde está Santiago Maldonado?”.

La actividad de la cuenta de Instagram @PatoBullrich sufre un cambio importante y aumenta significativamente la cantidad de comentarios (naranja) por sobre los likes (azul). Muchos de ellos repiten la pregunta “¿Dónde está Santiago Maldonado?".

 

Este dato de una conversación en medios sociales transversal, sostenida y de gran volumen es clave para entender cómo la cuestión sobrevive en la agenda pública. También demuestra que la estrategia inicial del Gobierno de asumir que era un tema reducido a la “oposición” fue equivocada y le significó una crisis política por su insensibilidad al no registrar una demanda social genuina frente a un caso sensible y grave como es la desaparición forzada de una persona durante un operativo de una fuerza de seguridad nacional.

Esta potencia de la conversación no solo sostiene el tema, sino que también obliga a los medios tradicionales a incorporarlo intentando a la vez que absorberlo en su lógica de reproducción de lo noticioso, con su agenda, sus tiempos y sus intereses. Sin embargo, esta incorporación tardía -una vez que el tema ya está instalado- y la resistencia inicial a la cobertura les hace más mucho difícil formatear la discusión pública. En un artículo reciente (http://www.revistaanfibia.com/ensayo/una-voz-imposible-callar-donde-esta-santiago-maldonado/) Natalia Aruguete y Ernesto Calvo muestran como las comunidades de usuarios obligaron a las instituciones que administran la agenda pública a incorporar el tema, y cómo estas lo hacen de forma tardía frente a la evidencia de una mayoría que sostiene la conversación por afuera de su tutela.

Por otra parte, los intentos de reorientar la información que circula en medios sociales implicaron también la generación de una importante cantidad de noticias falsas. En pleno auge global en la discusión sobre la PostVerdad el caso Maldonado presenta una clara y sistemática estrategia de distribución de noticias falsas. De hecho entre las 10 noticias más compartidas sobre la desaparición de Santiago desde el 1 de agosto una es deliberadamente falsa, y proviene de un portal dedicado exclusivamente a sembrar ese tipo de información.

Una noticia falsa que fue compartida más de 40.000 veces en redes sociales. Ocupa el 9no lugar entre las noticias más compartidas sobre el tema desde el 1 de agosto.

Sin embargo, los medios tradicionales han estado lejos de ser la garantía de una información verificada y fueron una de las principales fuentes de generación de noticias falsas o inexactas. En este sentido es importante insistir en que las redes sociales no traen la novedad de la postverdad, lo que aportan son formas más económicas de producirla y mayor velocidad para su distribución.

Sin embargo en este caso los medios sociales fueron también una fuente de verificación de información, ayudando incluso a desmentir versiones sostenidas en medios tradicionales. Por ejemplo, fue en Facebook donde se desmintió un video –reproducido por todos los medios tradicionales- en la que supuestamente aparecía Santiago Maldonado en Entre Ríos. La persona que aparece se reconoció, lo posteó en su muro y desarmó la noticia, más allá de la insistencia de los medios tradicionales en darle sobrevida a la versión.

Insistencia. A pesar de saber que se trataba de una información falsa los medios tradicionales insistieron con la noticia. En este caso fueron las redes sociales las que sirvieron de barrera a la circulación de una #PostVerdad.

Esta proliferación de información falsa demuestra que el uso “político” del tema no tiene tanto con ver con las declaraciones públicas de los políticos – ya sean oficialistas u opositores, que al fin de cuentas son representantes de preocupaciones sociales y así lo manifiestan- sino en que hay organizaciones políticas trabajando para desorganizar la conversación, aportar ruido y confundir.

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